La fragilidad del experimento tunecino

No es extraño que la visión que de un país tienen sus habitantes difiera de la percepción desde el exterior. Sin embargo, pocas veces la brecha entre ambas es tan grande como en el Túnez actual. Entre medios de comunicación y think tanks extranjeros, el pequeño país magrebí es descrito como la única historia de éxito de la Primavera Árabe, de la que ya fue inspiración inicial. En cambio, el estado de ánimo de los tunecinos es más bien sombrío, e incluso uno de sus periódicos más influyentes, La Presse, no duda en hablar de “depresión”. Como suele suceder, la realidad se halla entre ambos extremos.

Los logros conseguidos en Túnez durante el periodo post-revolucionario son bien conocidos, realzados a finales del 2015 con la concesión del Premio Nobel de la Paz al Cuarteto Nacional del Diálogo, integrado por las más potentes organizaciones de la sociedad civil del país. En estos cinco últimos años, en Túnez se han celebrado tres procesos electorales libres y transparentes -dos legislativos y uno presidencial-, se ha aprobado una Constitución democrática por consenso, y ya se ha producido un pacífico traspaso de poderes del Gobierno al principal partido de la oposición tras su victoria en las urnas. Además, el respeto a la libertad de expresión ha alcanzado un nivel inédito e incluso el Parlamento ha creado una comisión de la verdad para investigar los crímenes de la dictadura, siguiendo un modelo de justicia transicional. Continua llegint

Al Sisi “regala” dos islas del Mar Rojo al rey Salman

El Gobierno egipcio cedió el pasado sábado dos estratégicas islas situadas en el mar Rojo a Arabia Saudí durante la visita del rey Salman Ibn Abdulaziz a El Cairo. La noticia ha suscitado una fuerte polémica en Egipto, donde la oposición ha acusado al mariscal Abdelfatá al Sisi de compensar el respaldo económico que su régimen ha recibido por parte de la monarquía saudí con la renuncia de un territorio cuya soberanía estaba en disputa desde hace décadas. El mismo día, ambos líderes anunciaron la creación de un fondo de inversión común de más de 14.000 millones de euros, enésima inyección de capital saudí en Egipto desde el golpe de Estado de 2013 con el fin de mantener a flote su economía.

En contraste la pompa que está rodeando la visita, durante la que el rey Salman ha realizado un discurso ante el Parlamento y ha recibido un doctorado honorífico por parte de la Universidad de El Cairo, la difusión de la concesión de las islas de Tirán y Sanafir se hizo a través de un discreto comunicado de prensa del Ejecutivo egipcio sobre la “demarcación de las aguas territoriales” entre ambos países. “Este logro llega después de un duro trabajo que se ha prolongado durante seis años, y en los que ha habido 11 rondas de encuentros”, reza la nota. El pasado viernes, los dos mandatarios informaron de laconstrucción de un puente sobre el mar Rojo que unirá ambos países y que llevará el nombre del rey saudí. Continua llegint

Mercantilisimo político y muerte en Egipto

Giulio Regeni era un joven investigador italiano con un brillante futuro. A sus 28 años, cursaba un doctorado en Relaciones Internacionales en la prestigiosa Universidad de Cambridge. Tras haber pasado varios años aprendiendo la lengua árabe, había decidido realizar su tesis sobre los movimientos sindicales de Egipto. Su cadáver apareció en la cuneta de una carretera en las afueras de El Cairo nueve días después de su desaparición, el pasado 25 de enero. Según el fiscal egipcio Ahmed Nagi, su cuerpo sin vida ofrecía múltiples señales de haber sido torturado. Tras leer la autopsia, el ministro del Interior italiano, horrorizado, describió la violencia que sufrió Regeni como “inhumana, animal”. Reuters reveló que su calvario duró una semana entera.

Excepto el Gobierno egipcio y sus apologetas, pocos dudan de que el joven investigador murió a manos de los servicios de seguridad egipcios. Los brutales métodos de tortura que padeció coinciden con los centenares de casos documentados por las organizaciones de derechos humanos tanto locales como internacionales en las comisarías y cárceles del país árabe. Además, ningún grupo yihadista ha reivindicado su asesinato, que habría constituido una operación de enorme dificultad. No en vano, Regeni desapareció en el centro de El Cairo el día que se celebraba el quinto aniversario de la Revolución. Ante la previsión de protestas, aquel día los alrededores de la plaza Tahrir estaban tomados por las fuerzas de seguridad y repletos de informantes. Resulta impensable que pudiera ser abducido sin el conocimiento de las autoridades. Por si estos indicios no fueran suficientes, tres fuentes de seguridad egipcias confirmaron a The New York Times que Regeni fue arrestado aquel 25 de enero. Obviamente, el Gobierno egipcio lo niega. Continua llegint

“Mi país por delante de mi hijo”

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Concentración de homenaje a las víctimas

Ben Guerdane.-En mantones, jerseis e incluso velos islámicos, esta vez no prevalecían los tonos oscuros, sino un rojo chillón. El mismo de la bandera tunecina. En un acto de homenaje a las víctimas del asalto del ISIS el pasado 7 de marzo y de apoyo a las fuerzas de seguridad convocado por varias asociaciones de la sociedad civil, se respiraba un marcado ambiente patriótico. También lo destilan las ondas. Inmediatamente tras el ataque, como si fuera un acto reflejo, se hicieron omnipresentes las cuñas que instan a la ciudadanía a “amar” y “defender” la nación.

Entre el centenar de asistentes, varias personas sostienen fotografías de los “mártires”, algunos vestidos en uniforme militar, junto a banderas y pancartas. “Quiero dirigir un mensaje a los traidores oscurantistas que han matado hombres, mujeres y niños: no entregaremos nuestros derechos, nuestra tierra y nuestro país!”, grita subido a una silla Nuredin Ben Assim, un joven energético presidente de una ONG para el desarrollo local. Acto seguido, de forma espontánea, los asistentes, empiezan a cantar el himno nacional. “La sangre grita en nuestras venas: Moriremos, moriremos para que viva la nación!”, reza su estribillo. Continua llegint

El confín que anhela el ISIS

Ben Guerdane.-Una semana después de haber sido escenario de un intento de asalto por parte de decenas de combatientes del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), la ciudad tunecina de Ben Gardane, limítrofe con Libia, empezaba a recuperar su pulso habitual. Los comercios y edificios públicos ya se encuentraban abiertos, si bien el llamado “zoco libio” funcionaba a medio gas. Sin embargo, al anochecer, la extensa urbe de viviendas bajas, que alberga unas 80.000 almas, se conviertía en una ciudad fantasma. Desde las 10 de la noche hasta las cinco de la madrugada entra en vigor el toque de queda, respetado escrupulosamente por los habitantes.

Aunque ningún grupo armado ha reivindicado la acción, las autoridades tunecinas no dudan en atribuirla al ISIS. Varios vecinos han explicado a EL PAÍS que, mientras se dirigían a un cuartel del ejército y a dos comisarías de policía, los militantes armados gritaban: “No tengáis miedo. Somos del Estado Islámico. Venimos a liberaros”. En el transcurso de la ofensiva, sin precedentes en Túnez por su envergadura y que se prolongó durante varias horas, fallecieron 12 miembros de las fuerzas de seguridad, siete civiles y 36 presuntos yihadistas, mientras que otra decena fueron apresados. En los días siguientes, mientras el Ejército peinaba la comarca casa por casa, tuvieron lugar diversos tiroteos que se cobraron la vida de otros 14 presuntos terroristas. Además, las fuerzas de seguridad confiscaron cuatro arsenales que incluían lanzagranadas. Continua llegint

El invierno negro del mariscal Al Sisi

Abdel_Fattah_el-Sisi-عبد_الفتاح_السيسي.jpegMientras presidía desde un lujoso yate la flamante inauguración de una ramificación del Canal de Suez el pasado verano ante una pléyade de dignatarios mundiales, las expectativas del mariscal Abdelfatá Al Sisi parecían halagüeñas. Un año después de asumir la presidencia, el raïs egipcio había firmado acuerdos de inversiones multimillonarias con Gobiernos y compañías extranjeras, y predominaba entre las cancillerías ocidentales la impresión de que los militares habían conseguido por fin estabilizar el convulso Egipto posrrevolucionario. Sin embargo, el secuestro de un avión este martes por parte de un marido despechado ha sido la guinda de un auténtico invierno negro para Al Sisi. El futuro del gigante árabe vuelve a suscitar muchas dudas a medida que se erosiona la popularidad de su otrora carismático líder.

El pasado 31 de octubre marcó un punto de inflexión. Cuando aún no se habían apagado los ecos de la matanza por error de 12 miembros de un convoy de turistas mexicanos a manos del Ejército, un avión se estrelló en la península del Sinaí con más de 200 turistas rusos a bordo. Los servicios de inteligencia rusos y estadounidenses concluyeron que el sinistro fue fruto de un atentado, enseguida reivindicado por la filial egipcia autodenominado Estado Islámico. Varias aerolíneas cancelaron sus vuelos hacia la ciudad balneario de Sharm el Sheij, dejando tocado de muerte al sector turístico, uno de los puntales de la economía egipcia.

Tras meses de negar la evidencia e insistir en la hipótesis de un accidente, a finales de febrero Al Sisi dio a entender en un largo y bizarro discurso televisado que el avión ruso fue abatido. Por primera vez desde su meteórico ascenso, el orgulloso presidente mostró una actitud defensiva. “No escuchéis a nadie más que amí. Lo digo muy en serio”, ordenó Al Sisi, que llegó a asegurar estar dispuesto a “venderse” para ayudar a Egipto. Horas después, un sarcástico internauta le ponía a la venda en e-Bay, describiéndolo como un general “usado por sus propietarios (los monarcas del Golfo)”. El discurso fue calificado de “errático” por numerosos analistas, y el historiador Jaled Fahmy llegó a compararlo con el último discurso del dictador libio Moamar Gadafi, presagio de su posterior caída. Continua llegint