Five quick takes on the French elections

Yes, neither France is in tFlag_of_France.svghe Middle East, nor have I worked as a correspondent there … But sometimes Tunisia’s La Marsa seems the “hidden” province of the Hexagon. And I just can
‘t avoid it. So this is why here you have my five takes on the 2017 French presidential election

1) History being done. No matter from which perspective we look at this election, it has been and will be a historic one -this is a neutral observation, history not always is positive-. Let’s see: none of the two major parties makes it to the second round for the first time in history; a centrist candidate wins after so many failed efforts; the Socialist party candidate becomes a distant fifth; the “far” (or just “new”?) left reaches almost 20% of the votes, and the far right passes this same threshold for the first time … it is hard to have an election with so many “first times”. France politics is undergoing a deep (and permanent?) reestructuration. 

2) An election with three rounds. In Political Science Faculties professors teach you that French presidential elections have two rounds. Well, they should make an exception for 2017, since there will be three. The likely winner (around 99,9%), Mr. Emmanuel Macron has a new party with no institutional base, so his supporters will most likely be a small minority in the upcoming legislative elections (next June). French system is not presidential, but semi-presidential, which means that the Parliament has a strong hand in choosing the cabinet. Taking into account the size of Macron’s En March party, and his centrist ideology, the composition of the Parliament will be decisive for the policies adopted the next five years. More decisive than ever. Continua llegint

“El islam no debe imponerse desde arriba, desde el Estado”

ghanuchiTúnez.-El histórico partido islamista Ennahda es el gran beneficiado de la revolución tunecina que derrocó a Ben Alí en 2011. Antes, su líder, el incombustible Rachid Ghannouchi, solía recibir a los periodistas en un humilde apartamento en los suburbios de Londres. Ahora lo hace en un elegante despacho en la flamante sede de la formación, en el centro de la capital. Y es que Ennahda, el partido islamista que Ben Alí intentó erradicar brutalmente en los años noventa, se ha convertido en una pieza central del sistema político de Túnez, único país sacudido por la primavera árabe que fue capaz de culminar su transición a la democracia.

Tras la escisión de Nidá Tunis, el partido laico y conservador que venció las elecciones legislativas de 2014, Ennahda es hoy el primer partido del Parlamento con 69 diputados. Ambos partidos, acérrimos enemigos en la campaña electoral, sellaron una gran coalición de Gobierno. El pacto alivió las tensiones sociales entre islamistas y laicos, pero no ha hecho despegar la economía de Túnez, y casi un 70% de los tunecinos creen que el país “va en mala dirección”. Ghannouchi atribuye la principal causa a factores incontrolables, como la crisis libia: “En Libia trabajaban 500.000 tunecinos, y era un mercado importante para nuestra economía (…) Además, el turismo se ha visto golpeado”.

Sin embargo, admite también la responsabilidad de los diversos Gobiernos postrevolucionarios, entre los que figura la llamada troika (CPR, Ettakatol y Ennahda) aunque no lo menciona explícitamente. “Las instituciones públicas se han endeudado para acallar las demandas sociales (…). Hacen falta reformas, y animamos al Gobierno actual a que las haga”. El septuagenario político apela al sacrificio para reformar el Estado, pero advierte de que la carga debe repartirse de forma equitativa. “La factura no solo la deben pagar los trabajadores, sino también los empresarios”. Continua llegint

Aumenta la efervescencia social en Túnez

Raro es el día que los periódicos tunecinos no recogen en sus páginas alguna protesta de carácter social: huelga de los profesores de la enseñanza pública, manifestación de los trabajadores de la sanidad, corte de la carretera de los parados de Meknasy, concentración contra la polución en Gabes… El Foro Tunecino para los Derechos Económicos y Sociales (FTDES) cifra en un total de 830 las protestas sociales desarrolladas en el país magrebí durante febrero pasado, una cifra que supone un sensible incremento con respecto al pasado verano. Por ejemplo, en agosto se registraron 486. Las regiones más activas fueron, una vez más, las del centro marginado y pobre de la nación: Kairouan y Sidi Bouzid.

“El enfoque del Gobierno parece ser esperar a que los movimientos de protesta social se desinflen por sí solos. Pero lo que estamos viendo es todo lo contrario”, asegura Abderrahman Hedhili, presidente del FTDES, muy crítico por el hecho de que el Gobierno haya “cerrado la puerta” del diálogo y apostado por el procesamiento e incluso la criminalización de los activistas. A finales de este mes, el foro realizó una conferencia en la que participaron decenas de movimientos sociales de todo el país con la finalidad de coordinar sus estrategias. En enero del año pasado, ya se produjo una explosión social que forzó al Gobierno a declarar el toque de queda durante varios días. La experiencia se podría repetir.

Si bien Túnez ha culminado de forma bastante exitosa su transición a la democracia, la economía continúa estancada desde la revolución de 2011 y su crecimiento en 2016 apenas superó el 1%, mientras que el paro mostraba una tendencia al alza. El Gobierno tunecino organizó a finales de 2016 una conferencia económica que le permitió recabar más de 15.000 millones de euros, la mayoría préstamos de Ejecutivos aliados e instituciones internacionales. Sin embargo, de acuerdo con el diario Nawaat, casi un 75% de estos fondos se dedicarán a proyectos en la costa, por lo que las diferencias regionales, uno de los ingredientes del malestar, pueden todavía acentuarse durante los próximos años.

Artículo publicado en EL PAIS el 06-04-2017

Tunísia deixa al marge el jihadisme, i els turistes comencen a tornar

Des de fa unes setmanes, els carrerons de la medina (“el casc antic”) de Tunis estan més animants. I no es només per l’arribada de la primavera, sinó per l’aparició de brots verds del sector turístic. Tímidament, els creuers es van deixant veure al port de la capital, i els grans touroperadors internacionals reescriuen les seves ofertes d’estiu per incloure Tunísia, país proscrit al turisme occidental després de dos atemptats el 2015 que van provocar la mort de 59 viatgers. Mentre els atacs terroristes se succeeixen inexorablement en altres països de la regió, ja fa més d’un any que el país magribí no pateix cap atemptat d’envergadura. Tot i això, l’amenaça jihadista no ha estat completament erradicada.

Aquesta sensació de renovada seguretat és compartida pel govern tunisià, l’opinió pública i les ambaixades estrangeres, ja que moltes d’elles han retirat el consell als seus compatriotes de no viatjar al país. “La millora de les capacitats de les forces de seguretats tunisianes és evident, i en part, és fruit de la cooperació amb diversos països occidentals”, sostè un diplomàtic europeu destinat a Tunísia. Per aquesta raó, quan el primer ministre Yusuf Xahed va assumir el seu càrrec a l’estiu, va mantenir els responsables de les carteres de Justícia, Defensa i Interior. Continua llegint

La más dura travesía por el desierto de los Hermanos Musulmanes

Con sus líderes encarcelados o en el exilio, alguno condenado a la pena de muerte, y sus bases desmoralizadas y diezmadas, los Hermanos Musulmanes se hallan seriamente tocados. Esta no es la primera vez para una organización con cerca de nueve décadas de historia repleta de conflictos con las autoridades egipcias. Sin embargo, a la represión estatal se añaden actualmente otros problemas: una amarga división interna que amenaza de escindir el grupo y la posibilidad de ser incluido en la lista de organizaciones terroristas de EEUU. Esta esta puede ser la más larga y dura travesía por el desierto de la Hermandad que fundó el islamsimo moderno.

La llegada a la Casa Blanca de Donald Trump ha sido toda una bendición para el presidente Abdelfatá Al Sisi, el autoritario mariscal que derrocó a través de un golpe de Estado a Mohamed Morsi, uno de los dirigentes de los Hermanos Musulmanes. Trump, que ha definido a Al Sisi como “un tipo fantástico”, comparte su visión de que se debe luchar contra todos los movimientos islamistas, incluidos los moderados.

Por primera vez, la petición del mariscal a los Gobiernos occidentales para que declaren a la Hermandad “organización terrorista”, tal y como Egipto hizo en 2013, no ha caído en saco roto. La Casa Blanca está estudiando esta posibilidad, y el secretario de Estado, Rex Tillerson, situó en la misma categoría a Al Qaeda y los Hermanos Musulmanes en su sesión de confirmación en el Senado. Continua llegint

Seis años después, Mubarak es puesto en libertad

Exactamente 2.171 días después de su mediático arresto, el exdictador egipcio Hosni Mubarak ha recobrado la libertad. Mubarak ha abandonado este viernes por la mañana el hospital militar donde ha pasado gran parte de sus días en prisión, según ha confirmado su abogado a France Presse. Con esta decisión, la justicia egipcia emitió la última señal que faltaba para poder escribir el obituario de la revolución egipcia de 2011, que otorgó una dimensión regional al movimiento de rebelión iniciado en Túnez, propiciando su contagio a Siria y Libia. La excarcelación de Mubarak posee un valor simbólico, pues Egipto ya hace tiempo que padece otra dictadura militar aún más feroz liderada por el mariscal Abdelfatá al Sisi. Seis años después, las llamadas primaveras árabes se han convertido en el más duro de los inviernos

La puesta en libertad es consecuencia de la absolución definitiva de Mubarak a principios de este mes por parte del tribunal superior de casación de los cargos relativos al asesinato de centenares de manifestantes durante la revolución. Aunque el exdictador fue procesado posteriormente por otras causas de corrupción, aquella fue la que provocó su arresto inicial el 13 abril del 2011, y la que habría podido conllevar una condena de mayor gravedad.

“Él ya está en su casa de Heliópolis”, declaró a la agencia Reuters su abogado, Farid al Deeb, en referencia a una mansión adquirida al Estado de forma irregular y situada en un acaudalado barrio de la capital egipcia. De momento, no podrá viajar al extranjero al tener pendiente aún una causa por apropiación indebida de fondos públicos. “Su puesta en libertad es otra muestra de una revolución que fue lanzada, pero no completada”, comenta Timothy Kaldas, investigador del think tank TIMEP. “Juzgar a Mubarak de acuerdo con las leyes que él aprobó, en base a la investigación hecha por la policía que él diseñó y bajo la autoridad de jueces que él nombró siempre representó un desafío”, apostilla.

Desde su comienzo, el proceso al veterano general, presentado como un héroe de la guerra de 1973 contra Israel, fue más político que legal. El expresidente pasó la mayor parte de su reclusión en un hospital militar, en teoría, debido a su delicado estado de salud. Sin embargo, según muchos observadores, su situación respondía más bien a la búsqueda por parte del Gobierno militar de un equilibrio entre la voluntad de otorgar un trato deferente a uno de sus miembros pero, a la vez, aplacar la sed de justicia de buena parte de la población.

Tras su exoneración, los familiares de las víctimas de la Revolución ya expresaron a la prensa sus sentimientos de dolor y rabia. Sin embargo, la mayor parte de los egipcios parece haber pasado página respecto al periodo en el que el destino de Mubarak suscitaba auténticas pasiones. Después de la aplicación de un duro plan de ajuste en otoño, la preocupación principal de millones de familias egipcias es cómo llegar a final de mes. Mubarak, de 88 años, accedió al poder después del asesinato del presidente Anuar Sadat, y gobernó el valle del Nilo con mano de hierro durante tres décadas.

“Creo que nos equivocamos al dar un valor icónico a la figura de Mubarak, cuando lo realmente importante era su sistema, que ha sido renovado por [el presidente] al Sisi”, comenta a través de un mensaje electrónico Bassem Janoubie, uno de los activistas que contribuyó a estimular la rebelión de la plaza Tahrir. “Cuando la mayoría sueña en encontrar un trabajo que le permita subsistir, la gente acaba sintiendo que vivían mejor en la era Mubarak… y están dispuestos a perdonarlo del todo. Ahora ya no les importa la democracia, que es percibida como un lujo”, añade.

La exoneración de un régimen entero

Tras un condena inicial a cadena perpetua en 2012 por la represión de la revuelta, un tribunal de apelación ordenó la repetición del juicio. En el segundo proceso, Mubarak fue absuelto, decisión ratificada por la justicia hace un par de semanas. El exdictador sí que fue condenado junto a sus dos hijos a tres años de cárcel en un causa por corrupción, un castigo que ya habían cumplido en régimen de prisión preventiva. Por esa razón, Alaa y Gamal Mubarak ya pisaron de nuevo la calle en 2015. El patriarca ha tenido que esperar un poco más.

Durante estos tumultuosos años postrevolucionarios, la mayoría de personalidades vinculadas al antiguo régimen fueron absueltas o recibieron leves condenas, como el último ministro del Interior, Habib al Adly. En cambio, muchos jóvenes revolucionarios languidecen en la cárcel, o se hallan sumidos en la depresión. Y es que el golpe de Estado ejecutado por al Sisi en 2013 desató una represión inédita, dirigida no solo contra los líderes del movimiento islamista que ostentaba el poder y a miles de sus simpatizantes, sino contra cualquier voz disidente. Mubarak no ha resultado ser “el último faraón”.

La nostalgia no es un sentimiento exclusivo de Egipto, sino que invade también a los ciudadanos de los otros países donde soplaron con fuerza los vientos revolucionarios, como Siria, Yemen o Libia, todos ellos martirizados por guerras civiles. Por eso, la estabilidad es hoy un valor que cotiza al alza en la región. Al final, Mubarak habrá sido el dictador árabe que mejor parado ha salido de su caída. Pocos lo podían aventurar hace seis años y un mes, cuando la gesta de Tahrir asombró al mundo entero.

Artículo publicado en EL PAIS el día 21-03-2017

Túnez recupera su seguridad frente a la amenaza yihadista

Túnez.-Durante las últimas semanas se acumulan los anuncios por parte de touroperadores internacionales respecto a su intención de volver a incluir entre sus paquetes de viajes a Túnez, país proscrito al turismo occidental de masas después de dos atentandos en 2015 que mataron a 59 viajeros. La última operación terrorista de envergadura fue el frustrado intento de asalto a Ben Guerdane, una ciudad fronteriza con Libia, hace exactamente un año, y el último atentado se remonta a noviembre del 2015. A pesar de la confianza que destilan las autoridades tunecinas, el país se enfrenta aún a importantes retos en el ámbito de la seguridad, como el posible retorno de cientos de yihadistas alistados en milicias extranjeras.

“Vuestra victoria en la batalla del 7 de marzo, la victoria de nuestros agentes de seguridad y militares fue un punto de inflexión en la lucha contra el terrorismo”, proclamó el primer ministro Yusuf Chahed en el acto de conmemoración de las víctimas de Ben Guerdane. Esta sensación renovada seguridad es compartida por buena parte de la opinión pública, y de ahí que cuando el Chahed tomó las riendas del Gobierno, mantuvo al frente de las carteras de Interior, Justicia y Defensa a los mismo responsables que nombró su predecesor. Los analistas en seguridad comparten esta visión. “Las fuerzas de seguridad han registrado notables éxitos, desarticulando un buen número de comandos”, apunta Ridha Raddaoui, director del Centro Tunecino de Investigaciones y Estudios sobre el Terrorismo (CTRET)

Las policía del país magrebí recibieron fuertes críticas después de los atentandos yihadistas del Museo del Bardo, que se saldó con la muerte de 22 personas, y sobre todo el de la playa de Susa, donde las víctimas mortales ascendieron a 38, la mayoría turistas británicos. A principios de este mes, seis agentes tunecinos fueron procesados por su actuación aquella aciaga mañana de junio bajo el cargo de “no asistir a personas en peligro”. De acuerdo con el informe judicial, su tardía respuesta -el terrorista pudo disparar contra los turistas durante más de 30 minutos- fue “deliberada y no justificada”, y se debió a “simple cobardía”. Continua llegint