Condenados a tres años de cárcel los periodistas de Al Jazeera

Un tribunal egipcio asestó el sábado un nuevo mazazo a la libertad de prensa al condenar a duras penas de cárcel a tres periodistas del canal en inglés de la emisora catarí Al Jazira, el autraliano Peter Greste, el canadiense Mohamed Fahmy y el egipcio Baher Mohamed. El controvertido fallo representa el último episodio de un largo suplicio para los reporteros, que fueron arrestados en diciembre del 2013. Tras ser sentenciados a entre siete y diez años de cárcel el año pasado, una corte de casación anuló el juicio y ordenó repetirlo.

Esta vez, Greste y Fahmy recibieron una condena de tres años de prisión junto a otras tres personas implicadas en el mismo proceso. A Mohamed le cayeron seis meses de cárcel adicionales por el simple hecho de poseer un casquete de bala recogido en una manifestación. Según la corte, los reporteros “difundieron noticias falsas” y trabajaron en el país sin el correspondiente permiso de las autoridades. Desde el golpe de Estado de 2013, que desató una brutal ola de represión contra cualquier voz disidente, la cadena Al Yazira está vetada en Egipto por su apoyo al presidente depuesto, el islamista Mohamed Morsi. Continua llegint

Una insurgencia letal y variopinta

Desde el golpe de Estado de 2013, Egipto padece un goteo diario de atentados terroristas a manos de una oscura y variopinta insurgencia que se han cobrado centenares de vidas. Según el recuento del instituto TIMEP, cerca de un 60% de los ataques, que se han multiplicado durante los últimos seis meses, no son reivindicados por ningún grupo terrorista.

El grupo que ha ejecutado los atentados más sangrientos y sofisticados es Wilayat Sinaí (Provincia del Sinaí), que juró lealtad al autodenominado Estado Islámico hace unos meses. El grupo yihadista, que tiene su base de operaciones en la provincia del Sinaí, ya existía antes del golpe de Estado bajo el nombre Ansar Bait Al Maqdis, pero sus capacidades y cifra estimada de militantes se multiplicó tras el derrocamiento del presidente islamista Mohamed Morsi. Continua llegint

Egipto aprueba una nueva ley antiterrorista draconiana

El presidente egipcio, Abdelfatá al Sisi, sancionó la noche del domingo una nueva ley antiterrorista que blinda legalmente las fuerzas del orden, crea tribunales especiales e impone severos límites a la libertad de prensa. La legislación fue redactada por el Ejecutivo a principios de julio, tan solo días después del asesinato del fiscal general por parte de una envalentonada insurgencia, y constituye la clave de bóveda de la arquitectura legal de la represión desatada tras el golpe de Estado del verano de 2013. Las organizaciones de derechos humanos han censurado la legislación, pues temen que se aplique contra cualquier movimiento opositor.

En la práctica, esta ley elimina las libertades de asociación, expresión y reunión. No sólo viola las convenciones internacionales firmadas por Egipto, sino incluso su propia Constitución”, critica Mohamed Elmessiry, un investigador de Amnistía Internacional. “También viola el derecho de los acusados a un juicio justo al retirar algunas garantías procesales”, añade Elmessiry, que expresó su preocupación por la supresión del máximo de dos años de prisión preventiva. Continua llegint

La bomba demográfica egipcia

Camino del IMG_3164aeropuerto de El Cairo se encuentra la sede del CAPMAS, el instituto nacional de estadística egipcio. El edificio lo corona un marcador electrónico en números árabes que no cesa de actualizarse: es un recuento de la población del país, que registra varios nacimientos por minuto. A la hora de escribir este artículo, la cifra era de 89.122.549. No obstante, algunos expertos apuntan que el censo infravalora la población real –algunos ciudadanos esconden su existencia al fisco–, que podría ascender hasta los 95 millones.

Tras un descenso progresivo de la tasa de natalidad durante las últimas décadas, a partir del año 2008, el promedio de hijos por mujer ha experimentado un notable repunte, pasando de 2,6 a 3,4. Actualmente, en Egipto se registran más de 2,5 millones de partos anuales. En términos proporcionales, el crecimiento demográfico de Egipto multiplica por cuatro la media de los países occidentales, y casi dobla la de los países en vías de desarrollo. Continua llegint

The risk of being a correspondent in Egypt

Working as a correspondent in Egypt is not easy nowadays. Two weeks ago, I had to leave Egypt in a rush, the country that I called home for almost four years. The Spanish authorities warned me that I was at an imminent risk of being arrested and prosecuted.  I was shocked because I had never been directly harassed by the Egyptian authorities. In addition, President Abdelfattah al Sisi had publicly stated repeatedly that it was a mistake to indict foreign reporters. Instead, he argued, they should be deported. Given the precedents, I decided to follow the advice of the Spanish ah and not to return to Cairo.

I still do not know why I was singled out among the community of correspondents. Certainly, I had contacts with the opposition, as most of my colleagues also had. My newspaper, El Pais, has been very critical of the current government in its editorials, and I wrote several articles on thorny issues. However, our coverage has not been an exception among the international press.

Maybe my problems stem from the publication of the book “Rise and Fall of the Muslim Brotherhood”, in which I analyze the trajectory of this Islamist movement after the Egyptian Revolution. We should not overlook the fact that Emad Shahin, a distinguished professor at Georgetown University who specializes in Islamist movements, was recently sentenced to death in absentia. However, my book was published in March and it is not less critical of the Brotherhood than it is of the current regime. Continua llegint

El riesgo de ser corresponsal en Egipto

Trabajar de corresponsal en Egipto no es tarea fácil hoy en día. Hace un par de semanas tuve que partir de forma urgente de Egipto, el país que he considerado mi hogar durante casi cuatro años. Las autoridades españolas me advirtieron de que me encontraba ante un riesgo inminente de ser arrestado y procesado. De momento, he seguido sus consejos de no volver a El Cairo. Este incidente resulta muy sorprendente, pues al presidente Abdelfattá al Sisi había declarado públicamente en repetidas ocasiones que fue un error abrir un proceso judicial contra reporteros extranjeros y que, en su lugar, deberían haber sido deportados

Por más que le doy vueltas, aún no entiendo por qué fui señalado dentro de la comunidad de corresponsales. Ciertamente he tenido contactos con la oposición al régimen, como también han hecho la mayoría de mis colegas. Mi periódico, EL PAIS, ha sido muy crítico con el Gobierno actual en sus editoriales, y yo he escrito diversos artículos sobre temas espinosos. De hecho, los responsables del diario han recibido fuertes presiones del personal de la embajada egipcia en Madrid desde hace un par de años. Sin embargo, nuestra cobertura no ha sido una excepción entre la prensa internacional. Continua llegint