Y ahora sí, el final del Procés

Del Procés se han escrito muchos obituarios prematuros, sobre todo en la prensa española. Demasiados. Recordemos: tras las elecciones de 2012, las plebiscitarias del 2015, el “paso a un lado” de Mas, etc. Sin embargo, después de las nueve semanas más locas de la política catalana (desde … ni idea, pero mucho tiempo), y aún a sabiendas de la condición de Ave Fénix del Procés, ahora sí me atrevo a darlo por muerto y enterrado. Tal al diagnóstico requiere antes una definición previa de la “cosa”, una tarea sobre la que no hay consenso. Ahí va: el Procés es la estrategia del movimiento soberanista, en sus diversos componentes, por acumular fuerzas en base a una agenda común de profunda revisión de la relación con España a base de tensar la cuerda, pero sin romperla.

Así definido, el Procés como estrategia murió el 1-O, el día que sí rompió la baraja. Si sus dirigentes hubieran jugado bien sus cartas, a partir del día 2-O, podría haber mutado en una Procés 2.0, y haber mantenido su pulso al Estado a partir de otras coordenadas. No obstante, su gestión estas últimas semanas ha sido, desde el punto de vista estratégico, como mínimo, mediocre. Por eso, me atrevo a decir que el Procés ha acabado con un fracaso. Lo que no significa que el conflicto subyacente a su nacimiento -el desfase entre las aspiraciones de una mayoría del pueblo catalán y su Estatuto político- se haya resuelto. Así que, desde la modestia, aconsejaría al españolismo no abrir aún las botellas de Freixenet para brindar.

Al inicio de periplo procesista, en este mismo blog, pronosticaba tres posibles finales a la empresa: 1) status quo legal, pero con una “conllevancia” peor llevada, como un matrimonio mal avenido obligado a vivir bajo un mismo techo; 2) creación de un Estado confederal; 3) llegada a la Itaca independentista. Pues bien, parece que el premio será para el primer escenario, que implicaba el fracaso del Procés. Lo que nos lleva a la pregunta: por ¿qué ha fracasado el Procés? Continua llegint

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Una pareja condenada a la cárcel en Túnez por el “asunto del beso”

A Nessim Ouadi, un turista francés de origen algerino de 33 años, le ha tocado padecer la cara más oscura y retrógrada de Túnez, el alumno aventajado de las llamadas “Primaveras Árabes”. Un tribunal de apelación dictó el pasado miércoles una pena de cuatro meses firmes de cárcel para Ouadi y de dos meses a una amiga suya de nacionalidad tunecina en un controvertido caso conocido en el país magrebí como el “asunto del beso”. La pareja fue arrestada el pasado 29 de septiembre mientras se hallaba dentro de un coche cerca de una zona de ocio nocturno de las afueras de la capital y fue acusada de “atentado al pudor público”, en un episodio más propio de la policía de la moral saudí.

En el juicio, se pudo comprobar de nuevo que las versiones de la policía y de los acusados difieren sustancialmente. Según Ouadi, tras salir de Yuka, una discoteca de referencia de la noche tunecina, decidieron estacionar el coche al borde de la carretera para conversar cuando les abordó un vehículo de la polícía. Algunos de sus familiares explicaron a la prensa que estaban abrazados o se habían besado. Sin embargo, el informe de la policía asegura que estaban haciendo el amor. “Lo que se ha difundido en la prensa nacional e internaciona es falso. No fueron arrestados por un beso. La pareja estaba completamente desnuda”, aseguró el portavoz de la fiscalía, Sofiane Sliti, a la agencia AFP.

En cambio, hay menos discrepancias sobre lo que sucedió después. Tras pedir la documentación de la pareja e inspeccionar el coche, el joven francés filmó a los policías y les pidió que se acreditaran y mostraran su placa. Quizás creyendo que podía actuar con las mismas garntías que en su Francia natal, Ouadi abrió la caja de pandora. Los agentes decidieron arrestarlos y los trasladaron a comisaría, donde al cargo relativo relativo a su acción “indecente” añadieron el de “desacato a la autoridad policial”. Continua llegint

Los cambios en la monarquía Arabia Saudí agitan todo Oriente Medio

La creación de Arabia Saudí fue posible gracias a la astucia de Abdelaziz Ibn Saud, su primer monarca. Mitad guerrero y mitad estadista, Ibn Saud reunió a sus hijos mayores en su lecho de muerte y les hizo prometer que no se pelerían en público. En las seis décadas siguientes, en líneas generales, sus vástagos han seguido su consejo, y el consenso entre su prolija prole ha marcado la toma de decisiones en el próspero Reino del Desierto. Sin embargo, Mohamed bin Salman, actual príncipe heredero y nieto de Abdulaziz, parece dispuesto a romper con esta tradición para remodelar en profundidad la monarquía saudí hasta convertirla en un traje a su medida.

A sus 32 años, el ambicioso Mohamed bin Salman es sin duda el hombre fuerte del régimen. Hijo favorito del veterano y enfermo rey Salman, además de ser el primero en la línea sucesoria de la corona, acumula los cargos de ministro de Defensa, vice primer ministro, y presidente del influyente Consejo Económico para el Desarrollo. Durante los últimos días, varias noticias han situado Arabia Saudí, el país con las mayores resevas estimadas de petróleo, en el centro de la actualidad internacional. Todas ellas -una purga palaciega sin precedentes, la dimisión del primer ministro libanés desde Riad, etc- llevan su sello personal.

A través de un osado órdago, el príncipe Mohamed -conocido en el mundo anglosajón por sus iniciales MbS- ha ofrecido a la sociedad saudí y a Occidente un “paquete” de políticas interrelacionadas, algunas de carácter doméstico, otras de regionales. Su futuro personal, el del reino, y quizás el de todo Oriente Medio, dependerá del éxito de su arriesgada apuesta. Continua llegint

Crónica sentimental de un día histórico para Catalunya

Cuando faltaban minutos para el inicio de la intervención del “president” Carles Puigdemont, un pequeño país se submergió entero en una especie de estado de hipnosi frente a la pantalla del televisor. Las emociones estaban a flor de piel. De ilusión y esperanza para algunos, de miedo y angustia para otros. De expectación para todos, acentuada por el retraso de una hora en su comparecencia. Ni tan siquiera en las finales de la Champions League, el Barça, el gran embajador catalán en el mundo, había conseguido paralizar la vida del país de tal manera.

No solo Catalunya estaba en vilo. En menor grado, el mundo, y sobre todo Europa, contenía la respiración, temeroso del estallido de un nuevo conflicto violento en su periferia mediterránea. Más de 1.000 periodistas extranjeros se habían acreditado en el Parlament. Todas las grandes cadenas mundiales, de la BBC a Al Jazeera, ofrecieron en directo el discurso del presidente de Catalunya, como si de Obama o Trump se tratara. El surrealismo de Salvador Dalí, el más ilustre pintor catalán, hecho realidad. Continua llegint

Cataluña vota sobre la independencia desafiando la represión policial

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Miles de personas escuchando los resultados en Pl. Catalunya (Barcelona)

Ni los arrestos de altos funcionarios, ni las amenazas de multas astronómicas a todos aquellos que participaran en su organización, ni las violentas cargas de la policía han podido evitar que cientos de miles de catalanes votaran ayer en el referéndum de autodeterminación organizado por el Gobierno de Cataluña. Durante el día entero, agentes y miles de ciudadanos, en un acto masivo de desobediencia civil, jugaron al gato y al ratón, los unos confiscando urnas, y los otros escondiéndolas o reponiéndolas. Los hechos de ayer constituyen un auténtico terremoto político, cuya onda expansiva no solo afectara durante años las relaciones entre Cataluña y España, sino que podría hacer tambalear al presidente Mariano Rajoy, que gobierna en minoría.

La noche pasada, unas sesenta personas durmieron en el edificio para impedir que fuera precintado, y al amanecer, se añadieron varios centenares más para proteger el colegio electoral”, explica Joan Vidal, un jubilado comprometido con la causa independentista. Su colegio electoral es un centro de ancianos del barrio de Sant Adrià de Besòs, ciudad dormitorio a las afueras de Barcelona con un alto porcentaje de población con orígenes familiares de otras regiones de España. Continua llegint

The Catalan rebellion

After seven years covering the Arab Spring, landing in Barcelona on September 20th felt like observing a familiar landscape. That very same day, the Spanish police arrested 14 Catalan officials, it raided several offices of the Catalan government, and as a reaction, dozens of thousands of people took the streets of Barcelona to protest. More than 12.000 policemen -most of them Guardia Civiles, the Spanish paramilitary police- have been deployed in Catalonia to prevent the organization of a self-determination referendum on October 1st. They are based in tourist cruisers decorated with Warner Bros cartoons. Barcelona, the rebellious and irreverent city, global capital of anarchism in early 20th century, has been swept again by the winds of revolt.

Tensions had been simmering for a while in Catalonia, a region with 7.5 million inhabitants that represents 18% of Spain’s GDP. Last September 11th, Catalonia’s national day, around a million people marched in Barcelona to support the referendum, considered illegal by both the Spanish government and courts. That was the sixth year in a row that more than 10% of Catalonia’s population demonstrated to defend their right to hold a self-determination vote, a degree of mobilization unseen in Europe’s contemporary history. However, the Spanish prime minister, Mariano Rajoy, from the conservative and nationalist Popular Party, chose to ignore them, as he had done every previous year. Continua llegint

Posibles respuestas a la “rebelión catalana”

Más allá de los bailes de cifras entre los diversos medios, es evidente que la Diada de hoy ha sido un éxito. Al ser la sexta Diada con una movilización masiva, podría darse por descontado. Sin embargo, las condiciones este año son muy diferentes. La fiesta nacional catalana llegó después de que el Gobierno español y el Tribunal Constitucional hayan advertido a todos aquellos que colaboren con el referéndum del 1-O que se enfrentan a un procesamiento, inhabilitación y multa, e incluso la cárcel. Los próximos días, centenares de políticos y funcionarios deberán tomar decisiones que pueden afectar de forma decisiva sus vidas, y no es lo mismo hacerlo cuando uno siente el aliento de un gentió detrás. Por eso, el éxito de la Diada no es un dato menor.

Actualmente, no parece posible reconducir el conflicto entre las instituciones catalanas y españolas antes de la polémica cita con las urnas. En cambio, una ventana de oportunidad se abrirá el diá después. La hoja de ruta del independentismo habrá llegado a la penúltima línea de una larga lista. Pase lo que pase el primero de octubre, entraremos en un nuevo escenario que permitirá imaginar nuevas soluciones. ¿Qué posibles respuestas puede dar el Gobierno español? Continua llegint