La precaria libertad religiosa de los cristianos coptos en Egipto

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Un sacerdote copto bendice a un fiel

Túnez.-Desde su accesión al poder en Egipto en 2014, el mariscal Abdelfatá Al Sisi ha ido lanzando algunos guiños a la comunidad copta: asistiendo a la misa de Navidad, inaugurando una gran catedral en la nueva capital en mitad del desierto, o denunciando la discriminación religiosa. Y todo ello, siempre del brazo de la cúpula de la Iglesia Ortodoxa Copta, la mayoritaria entre los cristianos del país, que representan aproximadamente un 10% de los 100 millones de egipcios. Sin embargo, fuera el perímetro de El Cairo, en las zonas del sur con importantes minorías cristianas donde las aristas sectarias se rozan, la convivencia es más convulsa.

En provincias sureñas como Sohag o Minia, las tensiones sectarias no han amainado con la llegada de un régimen al que muchos coptos acogieron con satisfacción al haberles librado del temido Gobierno de los Hermanos Musulmanes. De hecho, en los últimos años, la comunidad ha sufrido las peores masacres en décadas. La polarización política que siguió al golpe de Estado de 2013 contra el presidente islamista Mohamed Morsi, dio alas al autodenominado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), que situó en el blanco de sus atentados a la comunidad cristiana a partir de finales de 2016. Desde entonces, una cadena de ataques -bombas en iglesias, tiroteos de autobuses que transportaban fieles.etc- ha segado la vida de más de 140 cristianos.

Ahora bien, no toda la violencia de tintes sectarios está relacionada con el ISIS. “El tema que genera mayores tensiones es el de la construcción o legalización de Iglesias, seguido de las conversiones religiosas, a menudo producto de una relación amorosa”, apunta Ishak Ibrahim, un investigador especializado en minorías de la fundación egipcia EIPR. De los 32 incidentes de violencia intercomunitaria registrados por el EIPR desde 2016, en la mayoría de casos se trataba de ataques a iglesias o lugares de culto. Continua llegint

Mohamed Aly: “Tengo miedo que el entorno de Al Sisi me envíe un sicario”

OLYMPUS DIGITAL CAMERATúnez.-Mohamed Ali (El Cairo, 1974) es un constructor y actor amateur que ha pasado 15 años levantando palacios y hoteles de lujo para la cúpula militar de Egipto. Harto de que se acumularan las facturas impagadas, decidió ejecutar su venganza el pasado mes de septiembre. En una serie de vídeos que se harían virales, denunció de forma detallada la opulencia de la que se rodean los generales egipcios mientras un tercio de la población vive en la pobreza extrema. Varios miles de personas respondieron a su convocatoria de protestas, las primeras en más de cuatro años de brutal dictadura del mariscal Al Sisi. El desafío al régimen terminó con una represión generalizada: unos 4.300 detenidos. LA NACION ha conversado por videoconferencia con Alí desde su exilio en Barcelona en una de las primeras entrevistas que concede a la prensa internacional.

¿Cómo funciona el entramado de corrupción?

La asignación de las obras se hace a dedo, sin concurso público: “Tú, hazme un palacio”. No hay contratos ni firmas: te lo pagan todo en mano, y aproximadamente la mitad en negro. Un arquitecto militar está a cargo de cada uno de los complejos residenciales y cada uno se lleva una comisión, que puede llegar hasta el 15% del coste de la obra. Y no puedes decir que no, porque si no pagas la comisión no tienes la firma necesaria para hacer la obra. Para el hotel Triumph pagué un 1,5% de los 110 millones de euros que costaba la obra sólo para conseguir la firma de un militar. Y no hay problema, porque todo el sobrecoste corre a cargo del presupuesto del ministerio de Defensa. Continua llegint

L’onada populista posa a prova la transició tunisiana

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Una anciana vota a la capital

Tunis.-Com cada tarda, a la barriada popular de Jabal Ahmar, els clients del cafè Kawkeb conversaven o jugaven a cartes quan va arribar l’equip de Seif Eddin al-Makhlouf, flamant candidat a les legislatives que se celebren avui a Tunísia. Alguns el van reconéixer i li van donar la mà efusivament. Altres clients, se’l miraven amb escepticisme. “Els altres candidats ni s’atreveixen a visitar aquests barris populars. Nosaltres som els únics i la rebuda és bona. La gent està decebuda perquè els partits han traïcionat la Revolució”, reblà Makhlouf, el líder de la Coalició de la Dignitat, un nou moviment polític amb un discurs radical que està guanyant popularitat entre una població frustrada amb la classe política.

Vuit anys després d’haver engegat les anomenades “primaveres àrabs”, Tunísia, únic país de la regió amb una transició en una fase avançada, ja pateix alguns dels mals de les democràcies més madures. D’acord amb un sondeig de la fundació Bawsala, un 76% dels tunisians afirmen haver perdut la seva confiança en els diputats. “La imatge del Parlament és catastròfica i la seva causa és sobretot el gran absentisme dels diputats i el transfugisme. En l’últim mandat, 87 diputats de 217 van canviar de partit, i un parell ho van fer sis cops!”, sosté Lamine Benghazi, analista de Bawsala. “Em temo que la participació a les legislatives serà força baixa. Tothom parla només de les presidencials”, afegeix. Continua llegint

Unas incipientes protestas sacuden la imagen del régimen Al Sisi

No fueron centenares de miles. Ni tan siquiera decenas. A lo sumo, unas pocos miles de personas se han manifestado contra e l régimen de Al-Sisi durante la última semana en las calles de varias ciudades de Egipto. Sin embargo, su impacto mediático, político e incluso económico ha sido notable. El país de los faraones se volvió a colar entre los titulares de la prensa internacional, las fuerzas de seguridad tomaron las calles y en solo tres días el índice de la bolsa egipcia perdió todas las ganancias hechas desde principios de año. ¿Por qué este desfase entre los números de los manifestantes y su impacto?
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La respuesta se halla en la consideración de que esos pocos miles de valientes representan tan solo la punta de un iceberg que sugiere la existencia de un gran volumen de indignación bajo la superficie. La furia de estos temerarios contestatarios debe ser enorme para salir a la calle y gritar “¡vete Al-Sisi!” en los alrededores de la mítica Plaza Tahrir sabiendo que existe una alta probabilidad de que sean arrestados, salvajemente torturados y condenados a largas penas de prisión. En Egipto, las manifestaciones ilegales están castigadas con tres años de cárcel, que se suelen sumar a penas aún más largas por cargos ficticios como “pertenencia a banda armada” o “incitar contra el Estado”. Y tampoco hay garantía de salir con vida de allí, como le pasó al expresidente Morsi. Desde 2014, más de 500 personas han muerto en las cárceles egipcias, ya sea por maltratos o negligencia médica. Continua llegint

El “faraó català” que vol enderrocar al-Sissi

Divendres a la nit, en diverses ciutats egípcies, inclosa el Caire, van esclatar petites protestes contra el dictador Abdel Fattah al-Sissi. Si bé la xifra de manifestants no va superar uns pocs centenars enlloc, els fets representen l’expressió pública més important de rebuig al mariscal egipci des del 2013, quan les autoritats van començar a reprimir amb extrema duresa qualsevol tipus de protesta.

Els manifestants cridaven lemes com “Fora Al-Sissi” o “ El poble vol la caiguda del règim”, el crit de la revolució del 2011 que va enderrocar el dictador Hosni Mubàrak, i alguns fins i tot van arrencar i trepitjar cartells propagandístics del dictador, que justament ahir volava cap a Nova York per participar en l’Assemblea General de l’ONU. Curiosament, la guspira que ha encès la indignació popular es va originar a Catalunya, on viu Mohamed Ali, un empresari i actor egipci autor de diversos vídeos virals en què denuncia la corrupció de l’entorn del president i que va convocar les protestes.

Ali, de 43 anys i pare de cinc fills, fa quinze anys que treballa en el sector de la construcció com a contractista per a l’exèrcit egipci. Al mes d’abril va obrir una oficina a Barcelona per a la seva companyia Amlaak, amb l’objectiu d’ampliar mercat. De fet, seva és la proposta de construir una gran piràmide de vidre en el marc d’un projecte per rehabilitar les tres xemeneies de Sant Adrià de Besòs. A finals d’estiu, Ali va fugir d’Egipte per instal·lar-se al Maresme, i va començar a fer públics els vídeos que li han comportat una fama que no havia aconseguit gràcies a la seva incipient carrera artística. Alguns internautes ja l’han batejat com el “faraó català”. Continua llegint

Ben Alí, el fin de una era

18-11-08 La Pta. CFK con el  Pte. de  Tunez D. ZINE EL ABIDINE BEN ALI

18-11-08 La Pta. CFK con el Pte. de Tunez D. ZINE EL ABIDINE BEN ALI

Por si había alguna duda, ahora ya sí que no hay marcha atrás en Túnez. Ayer falleció en su exilio de Arabia Saudí el exdictador Zine el Abidine Ben Alí, cuya caída tras una revuelta popular en 2011 significó el detonante de las llamadas “primaveras árabes”. Su muerte fue anunciada por su abogado Mounir Ben Salha, y luego confirmada por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Ben Alí había sido ingresado hace una semana en un hospital en “estado crítico”, pero la familia no precisó cuál era su dolencia. La noticia llega cuando el país se halla inmerso en pleno proceso electoral para elegir el próximo presidente de Túnez.

Durante años, Ben Alí fue el estereotipo de autócrata árabe apreciado en las cancillerías europeas: implacable con el islamismo, con una política exterior pro-occidental, y fiel seguidor de las recetas económicas redactadas por el FMI. De hecho, en reiteradas ocasiones fue señalado por esta institución como un modelo para la región. Sin embargo, detrás de unas cifras de crecimiento robustas -de veracidad cuestionadas por algunos analistas-, se escondía un crecimiento desigual y una inusitada voracidad cleptocrática por parte del clan familiar de los Ben Alí/Trabelsi. Continua llegint

Five quick takes on the Tunisian election

In a global era of electoral upsets, the rise of anti-establishment or populist movements and popular rage against the elites, Tunisia produced its share in the first round of the presidential elections that took place on Sunday. It is curious -and somehow depressing- that a young democracy suffers already from the ills of old ones. However, it is perfectly understandable given the social crisis the country is enduring and the dismal performance of successive governments after the Revolution, especially during the last five years. So time for my beloved “five quick” takes after an interesting election:

-The anti-establishment tsunami. Tunisians dealt with severely with its political elite. The parties who have ruled the country since the Revolution, were just swept by a wave of rage. In 2014, there was an acute bi-polarization of the Tunisian political scene around Ennahda and Nida Tunis. Counted together, they got around 65% of the votes in the legislative elections held that year. On Sunday, the addition of the votes of their main candidates -taking Chahed and Zbidi as inheritors of Nida Tunis- amounted to less than 30%. In addition to this, the two winners, Nabil Karoui and Kaïs Saied, were not present in any institution. That is, the opposition -Mohamed Abbou, Abir Moussi, Hama Hammami- did not reap the benefits of the social discontent, since they are also seen as part of the hated political elite. Continua llegint