“La victoria de Mosul es engañosa”

BurgatTúnez.-El politólogo e islamólogo francés François Burgat ha dedicado la mayor parte de su carrera académica al “trabajo de campo” en diversos países del mundo árabe, desde Rabat, a Damasco pasando por Saná. Fruto de esta labor de casi cuatro décadas, ha publicado recientemente Comprendre l’islam politique (en fase de traducción al castellano por la Editorial Bellaterra), en el que, junto a anécdotas y vivencias, desgrana las características y evolución del que ha sido su principal objeto de estudio: el islamismo político. EL PAIS habló con Burgat en Túnez tras una conferencia, y completó esta entrevista posteriormente por vía electrónica.

-¿Cuáles cree que son las raíces de la aparición del yihadismo?

El extremismo no cae del cielo. Encuentra un terreno abonado en las injusticias. Con el tiempo, una ideología radical puede adquirir una cierta autonomía del contexto en el que apareció, pero esa no es la situación hoy: la yihad actual sigue siendo una ideología principalmente reactiva. Nunca habría encontrado un eco si las instituciones representativas de las sociedades donde está enraizado no sufrieran graves disfunciones. En Mosul, no han tolerado o apoyado Daesh por una adhesión ideológica a sus exégesis coránicas, sino por ser su última carta, la elección menos mala de las disponibles. Continua llegint

El còlera s’acarnissa amb un Iemen desfet per la guerra

“Per por del còlera, no bec mai aigua de l’aixeta i només prenc menjar enllaunat. Però no tothom s’ho pot permetre. L’epidèmia de còlera s’acarnissa amb els més pobres”, explica Murad Subai, un jove artista iemenita resident a Sanà, capital d’un país martiritzat per una guerra que va iniciar-se fa més de dos anys i que presenta un balanç d’unes 20.000 víctimes mortals. “Amb la guerra, la vida s’ha tornat impossible. Els preus canvien cada setmana, si no cada dia. No hi ha feina i els funcionaris ja fa onze mesos que no cobren”, lamenta Murad que, com la majoria de ciutadans, s’ha de conformar amb entre una i dues hores d’electricitat al dia.

La devastació de les infraestructures, especialment les sanitàries, és a l’origen de la greu epidèmia de còlera que assota el país, l’última d’una llarga sèrie de plagues que han convertit el Iemen en l’escenari d’una de les pitjors crisis humanitàries del segle XXI. Des de finals de març, unes 300.000 persones s’han infectat d’aquesta malaltia i més de 1.600 han mort, segons el Comitè Internacional de la Creu Roja. El brot està descontrolat i cada dia es registren 7.000 nous casos de contagi. Continua llegint

Relleu generacional a la casa dels Saüd

En un moment de gran tensió al Golf Pèrsic i de violentes erupcions a tot el món àrab, el rei d’Aràbia Saudita, Salman Ibn Abdulaziz, ha decidit consolidar un canvi històric: atorgar el relleu al capdavant de la influent petromonarquia a una nova generació de prínceps. Amb el nomenament ahir com a successor directe del seu fill Mohamed Bin Salman, de només 31 anys, el monarca suggereix l’arribada de canvis a un país conegut per la seva mentalitat ultraconservadora. El gest constitueix un cop de força dins la família reial, consumida durant anys en fosques lluites de poder.

Fins i tot abans del seu nomenament, Mohamed bin Salman ja era considerat l’home més poderós del regne, atès el delicat estat de salut del seu pare, de 81 anys d’edat. Havent acumulat els càrrecs de ministre de Defensa i d’arquitecte de la política econòmica del país, el jove príncep és darrere les decisions més importants i trencadores preses a partir de l’ascens al tro del rei Salman el 2015. Entre elles, l’entrada a la guerra del Iemen, la presentació del programa “Visió 2030”, que té l’objectiu de lliurar al país de la seva “addicció al petroli”, i l’agressiu trencament de relacions diplomàtiques i econòmiques amb Qatar de fa un parell de setmanes. Continua llegint

La modélica transición tunecina encalla

Vista de cerca, la transición democrática tunecina pierde lustre, tamizada por el malestar de amplias capas de la población. A pesar de haber superado con éxito las fases más críticas —incluidas la celebración de tres elecciones libres, la aprobación de una nueva Constitución y un traspaso de poder pacífico entre adversarios—, hito por el que su sociedad civil recibió el Nobel de la Paz en 2015, sus problemas se han enquistado. Seis años y medio después de la revolución popular que echó al dictador, Túnez todavía no ha recuperado un crecimiento económico robusto, tampoco ha reducido la enorme brecha que separa las regiones ricas de las pobres, ni ha neutralizado la corrupción endémica heredada del régimen de Ben Alí. La decepción se palpa en el aire.

“Este es un Gobierno que se dedica a ir apagando fuegos. No existe un verdadero proyecto de futuro”, lamenta Rachid Khechana, exdirector de Mawqif, único periódico opositor en la era de Ben Ali. Las últimas elecciones, en 2014, estuvieron marcadas por una fuerte crispación en torno a un eje bipartidista: el partido islamista Ennahda frente a su némesis, Nidá Tunis. Estos últimos obtuvieron una ajustada victoria, lejos de la mayoría absoluta. Presionados por la comunidad internacional, que temía una réplica del golpe y la contrarrevolución de Egipto en versión magrebí, los adversarios fumaron la pipa de la paz y sellaron un Gobierno de gran coalición, apuntalado por otros partidos menores. Continua llegint

Almuerzos furtivos de Ramadán en Túnez

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Un café vacio en la Avenida Bourguiba

La céntrica avenida de Bourguiba de Túnez dibuja una insólita postal durante Ramadán. Antes del iftar, el banquete durante la puesta de sol que pone fin al ayuno diurno, no se ve ni un alma en las terrazas de los cafés y restaurantes que invaden la acera. Si bien la mayoría están cerrados, alguno tiene la persiana medio abierta. El cliente pica a la puerta de uno situado en un callejón adyacente, y tras unos segundos, se acerca una indolente camarera. “¿Qué quiere? Estamos cerrados”, musita. “Delanda”, responde el cliente. Como si de la cueva de Alí Babá se tratara, la persiana chirría mientras sube lentamente. ¡Funcionó la contraseña!

Unos días antes, el cliente había tenido esta conversación con el propietario del restaurante:

-”Si quiere venir a almorzar durante Ramadán, estaremos abiertos”

-”¡¿Ah si?!”

-”La persiana estará medio bajada, como si estuviéramos limpiando o renovando el local. Pero si pica, y dice el nombre de la cocinera, Delanda, le abriremos. Es que si abrimos, nos podrían crear problemas”.

-”Ah … ¿y quién crearía problemas, los salafistas?

-No, ni siquiera son religiosos, son grupos de gamberros con ganas de buscar una excusa para liarla”.

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Egipte bloqueja més de 100 pàgines web crítiques amb el govern

L’Egipte del president Abdel Fattah al-Sissi cada dia més s’assembla al país de la novel·la 1984 de George Orwell. Després de clausurar més d’una desena de cadenes de televisió opositores i diversos diaris de paper, i d’empresonar desenes dels seus periodistes, el govern egipci ha posat ara al seu punt de mira les publicacions crítiques en format electrònic. Als mitjans de comunicació, només es permet una narrativa, l’oficial. Segons l’ONG egípcia Associació per la Llibertat de Pensament i d’Expressió (AFTE), des de finals de maig, les autoritats han bloquejat l’accés des del país àrab a 101 pàgines web d’informació. I ho han fet amb nocturnitat i traïdoria: cap institució n’ha donat explicacions, com si es tractés de l’obra d’un ministeri fantasma.

En un primer moment, la decisió de bloquejar les pàgines web va formar part de les mesures d’assetjament contra Qatar portades a terme per l’Aràbia Saudita i els seus aliats, entre els quals hi ha el Caire. La major part dels diaris electrònics silenciats eren qatarians, finançats per aquest petit emirat o bé simpatitzants dels Germans Musulmans, el moviment islamista considerat “terrorista” pel règim d’al-Sissi, però aliat de Doha. Així, entre els mitjans afectats figuraven la cadena panàrab Al-Jazira, al cor del conflicte entre Qatar i l’eix format per Riad-el Caire-Dubai, i el diari Al Arabi al-Jadid.

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El golpe del ISIS en Irán remueve el avispero del Golfo Pérsico

El doble atentado acaecido ayer en Teherán añade tensión a un Golfo Pérsico convertido en un avispero después de que el pasado lunes Arabia Saudí y varios de sus aliados rompieran relaciones diplomáticas con Qatar. Aunque el autodenominado Estado Islámico (EI) reivindicó el ataque rápidamente a través de su agencia oficial de noticias, en Irán se sospecha que Riad podría hallarse detrás del crimen, que segó la vida de al menos 13 personas. Mientras el presidente del país, Hassan Rohaní se mostró cauto en su reacción y apeló a la cooperación internacional, los Guardianes de la Revolución, una milicia afín al sector más radical del régimen, atribuyeron la acción a EEUU y Arabia Saudí.

Las suspicacias en algunos sectores de Irán sobre una posible colusión entre el régimen saudí y el grupo yihadista son hasta cierto punto comprensibles. Ambos comparten una interpretación fundamentalista del islam, muy similar en todo lo relativo a cuestiones de moral social. Asimismo, ambos, de confesión suní, consideran “infieles” a los chiíes, la rama del islam mayoritaria en Irán. Ahora bien, sí difieren en algunos conceptos importantes como el de la yihad, más extremo bajo la interpretación del EI.

El hecho de que Arabia Saudí, curiosamente al igual que Qatar, haya financiado directa o indirectamente a milicias islamistas radicales en Irak, y sobre todo en Siria con el objetivo de derrocar el régimen de Bachar al Assad, no ayuda a disipar las sospechas. Según algunos analistas, Riad aplicó durante los años siguientes a la invasión estadounidense de Irak una política dual frente a los grupos yihadistas como Al Qaeda: la persecución en su propio terroritorio para evitar atentados, y su promoción o asistencia allí donde sus intereses fueron coincidentes. Sin ir más lejos, la coalición militar liderada por Arabia Saudí ha colaborado con Al Qaeda en Yemen para combatir a los houthis. Continua llegint