Egipto estrena la era al Sisi

Después del golpe de Estado del pasado 3 de julio que puso fin a un año de experimento islamista en Egipto, se produjo una cierta disonancia entre los centros de poder político formales e informales, al menos según la percepción de muchos observadores. Egipto contaba con un presidente interino civil, Adly Mansur, así como también con un gabinete bajo la dirección de un tecnócrata. Sin embargo, se consideraba que el resorte último de poder estaba realmente en manos de las Fuerzas Armadas, y más concretamente, del ministro de Defensa, Abdelfattah al-Sisi. Suyas eran las fotografías de los pósters y carteles que adornaban las calles de El Cairo, y él era el objeto principal de adulación de los medios de comunicación oficialistas.

Tras las elecciones presidenciales del pasado mes de mayo, ha desaparecido esta dualidad de poderes. Vencedor claro de los comicios, el flamante raïs al-Sisi es a todas luces el líder único del nuevo régimen. Así pues, la presidencia del país vuelve a corresponder a un hombre surgido de las filas del Ejército, como ha sucedido durante las últimas seis décadas con un breve interludio: el año de gobierno del islamista Mohamed Morsi y sus Hermanos Musulmanes.

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Gaza, una guerra a la recerca de mediador

El Caire.-Des de l’inici de la darrera guerra de Gaza, la comunitat internacional assisteix impotent al macabra degoteig de víctimes civils, practicament totes del bàndol palestí. Cada dia, la premsa es fa ressó de declaracions de consternació per la matança per part de líders mundials, de contactes d’alt nivell diplomàtic i de noves iniciatives d’alto al foc. No obstant, ningú sembla capaç de trobar la fòrmula que posi fi a una crisi ja s’ha convertit en la més cruenta en la zona des de la segona intifada.

En les darreres dècades, el paper de mediador havia correspost a Egipte. País àrab més populós i estendart del panarabisme sota el lideratge del raïs Nàsser, té frontera amb Gaza i un acord de pau amb Israel. Egipte és un dels pocs Estats capaç d’exercir d’interlocutor amb tots dos bàndols, una condició que es veu reforçada per la seva aliança estratègica amb els EUA. Tothom sap que qualsevol proposta egípcia compta amb la benedicció de la única superpotència mundial.

Això va ser així durant l’era Mubarak i també després de la Revolució. Aquest dossier sempre ha estat en mans dels serveis d’intel·ligència, liderats fins el 2011 per l’astut Omar Suleiman. A l’anterior guerra de Gaza, a la tardor del 2012, la infuència d’Egipte encara era més profunda, ja que el seu president era Mohamed Mursi, un dels líders dels Germans Musulmans. Hamàs no només comparteix ideologia amb la cofradia, sinó que neix de la seva matriu i fins i tot està afiliada a la seva organització internacional.

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El ostracismo de los islamistas en Argelia

Alger.-Es fácil adivinar la cercanía de la mezquita de Aprofal por el aumento progresivo de policías anti-disturbios. El templo, situado en el barrio de Kuba, un suburbio de Alger, es el principal punto de encuentro de los seguidores del ilegalizado Frente Islámico de Salvación (FIS), cuya victoria en las elecciones democráticas de 1990 desencadenó un golpe de Estado y una sangrienta guerra civil. Los viernes, tras el rezo del mediodía, los islamistas suelen intentar realizar manifestaciones de protesta. La policía actúa con contundencia y las dispersa. Alí Benhadj, su histórico líder, es arrestado a menudo, pero puesto en libertad los días siguientes.

“No nos dejan ni tan siquiera organizar una manifestación pacífica. Nos acusan de terroristas, pero ellos son los fascistas”, comenta en voz baja Abu Ossama, un militante del FIS que ha acudido a la mezquita acompañado de sus dos hijos. Unos minutos antes han arrestado a Benhadj y el ambiente es muy tenso. Una decena de furgonetas de policía rodea Aprofal, mientras docenas de personas observan de pie la escena. No está claro quiénes son militantes islamistas y quiénes pertenecen a la temida policía secreta algerina.

A pesar de haber sido descabezado durante los años noventa, el FIS no ha desaparecido. Según sus miembros, se encuentra solo en fase de hibernación. “La organización continúa existiendo, y está articulada a partir de los sheikhs del partido distribuidos por todo el país”, asegura Abu Ossama, un barbudo que regenta un pequeño comercio, y luce una impecable chilaba blanca.

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Un any després del cop, Egipte torna al passat

El Caire.-Cada dia que passa és més evident que el nou president d’Egipte, Abdelfattah al-Sissi, preten restaurar l’antic règim de l’ex dictador Hosni Mubarak, si bé ho farà amb alguns retocs cosmètics. La contrarrevolució es va iniciar poc després de la dimissió forçada de “l’últim faraó”, però no va trionfar fins fa tot just un any, el 3 de juliol del 2013, amb el cop d’Estat militar que va deposar l’islamista Mohamed Mursi, el primer president egipci elegit democràticament. Des de llavors, les autoritats han anat intensificant i ampliant la seva campanya repressiva amb l’objectiu de domesticar una societat en estat d’efervescència revolucionària.

La coalició de partits pro-Mursi, que lidera l’històric moviment islamista dels Germans Musulmans, ha fet una crida a la població per a què participi en les protestes massives organitzades pel dijous, una jornada que defineix com “l’inici de la fi del cop”. Les mobilitzacions representen tot un test de popularitat per la confraria islamista, que ha vist com els darrers mesos les seves manifestaciones setmanals anaven perdent pistonada fins a veure’s reduïdes a marxes de només centenars de persones en barris perifèrics.

Els activistes i líders dels Germans Musulmans han estat les principals víctimes de la repressió de l’Estat. Després d’haver estat dessignada com a “organització terrorista”, s’han prohibit totes les activitats de la confraria i s’han congelat els fons dels seus membres i entitats afins. La pràctica totalidad de la seva cúpula, inclòs l’ex raïs Mursi, es troba entre reixes i s’enfronta a un reguitzell de processos judicials que els poden comportar unes dures condemnes. De fet, el seu Guia Suprem, Mohamed Badie, ja compta amb una sentència ferma a la pena de mort. El moviment, que era tolerat durant l’era Mubarak, no patia un cop tan dur des de fa més de sis dècades.

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Mueren dos policías en El Cairo en sendos atentados

El Cairo.-Después de un hiato de casi dos meses, la amenaza terrorista vuelve a golpear con dureza Egipto en vísperas del primer aniversario del golpe de Estado que depuso al presidente islamista Mohamed Morsi. Este lunes han fallecido dos agentes de policía y una decena resultaron heridos a causa del estallido de tres bombas en las inmediaciones del palacio presidencial de Ittihadiya, en El Cairo. Los dos policías pertenecían al equipo de expertos en explosivos y se disponían a desactivar diversos artefactos plantados cerca de la sede de la presidencia del país árabe.

Según informó la página web del diario oficialista Al Ahram, el coronel Ahmed al Ashmawy murió mientras estaba desactivando una bomba a causa de la explosión de un segundo artefacto. Pocos minutos después, otros dos explosivos fueron detonados también cerca del palacio de Ittihadiya, provocando la muerte a un segundo agente. Inmediatamente después, las fuerzas de seguridad acordonaron la plaza de Tahrir, el epicentro de la revuelta que destronó al exdictador Hosni Mubarak, como medida preventiva ante nuevos posibles ataques.

A pesar de que ninguna organización ha reivindicado los atentados, la autoría podría corresponder a Anjad Masr (Soldados de Egipto). Esta organización, creada en otoño, afirmó la semana pasada que había abortado a última hora una campaña de atentados en los aledaños del palacio presidencial a causa del riesgo que presentaba de ocasionar víctimas entre la población civil.

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Adua, una ciudad pendiente de la horca

Shamaa, a la derecha, su madre, a la izquierda, y su hermana menor.

Shamaa, a la derecha, su madre, a la izquierda, y su hermana menor. Sobre sus cabezas, el cartel electoral del patriarca.

Adua.-Una lágrima recorre su rostro hasta fundirse en el hiyab.Con sus manos rollizas, repletas de surcos, agarra con fuerza la fotografía de su marido y la aprieta contra el pecho. “Es inocente. Nunca se metió en política… Vivimos en un clima de terror. Basta con que alguien te denuncie por ser de los Hermanos Musulmanes, aunque sea mentira, para que te arresten”, explica entre sollozos esta campesina que prefiere mantener su anonimato. Los nombres de su esposo y su hermano figuran en la lista de sentenciados más larga y arbitraria de la historia contemporánea de Egipto. Son 183 personas condenadas a la horca de un plumazo.

Aparte del guía supremo de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Badie, los condenados proceden de Adua, una urbe polvorienta de 100.000 habitantes, de casuchas humildes y con un fuerte hedor a ganado, situada en la provincia sureña de Minia, a 250 kilómetros de El Cairo. Es uno de los principales feudos de la Hermandad, el movimiento islamista que fue desalojado del poder después de un golpe de Estado el pasado 3 de julio. Allí tuvo lugar la más violenta venganza de los islamistas después de que centenares de sus correligionarios murieran cuando las fuerzas de seguridad dispersaron brutalmente una protesta en El Cairo. Corría el mes de agosto, y una multitud asaltó e incendió la comisaría de Adua, provocando la muerte de un agente y heridas a otros 20.

Los Abdel Aziz no rechazan, como otros, su pertenencia a la Hermandad. En su puerta hay una pegatina con una balanza, el símbolo del brazo político del grupo. El patriarca, Mohamed Abdel Aziz, fue diputado islamista durante seis años en la Asamblea Popular. “Además de mi padre, otros 16 miembros de nuestra familia extendida figuran entre los condenados. Pero solo dos están detenidos, en la cárcel. El resto se encuentra de viaje”, explica Shamaa con una media sonrisa que da a entender que son fugitivos de la justicia y fueron juzgados in absentia. “Estamos en contacto con ellos. No han abandonado el país”, responde al ser cuestionada por su paradero.

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La inseguretat i la desafecció marquen les eleccions a Líbia

El Caire.-Líbia va celebrar ahir en un clima d’apatia i angoixa les seves terceres eleccions legislatives després de la caiguda i assassinat del dictador Moammar Gaddafi, a la tardor del 2011. Tot i que el país es troba immers en una greu crisis política, econòmica, i sobretot de seguretat, els comicis es van desenvolupar en una relativa calma, i no es va registrar cap esclat de violència notable. Amb les eleccions, que serviran per elegir els 200 membres del nou Parlament, es preten dotar d’un nou lideratge un Estat molt dèbil, afectat per una inestabilitat crònica, i que ja ha canviat de primer ministre tres cops des del passat mes de febrer, amb un intent de cop d’Estat inclòs.

Malgrat disposar de les majors reserves petrolíferes de l’Àfrica, el govern es troba davant un risc de fallida, ja que no és capaç d’explotar els seus propis recursos naturals. Les milícies que van derrocar Gaddafi no s’han arribat mai a desarmar i el govern no ha estat capaç de crear un exèrcit funcional, convertint Líbia en una mena de regne de taifes. Són aquests grups paramilitars, que s’escapen al control del govern, qui controlen els principals ports del país i eviten la sortida del cru. Actualment, el país amb prou feines exporta 200,000 barrils de petroli al dia, mentre que abans de la guerra civil la xifra superava els 1,5 milions de barrils.

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