Crónica sentimental de un día histórico para Catalunya

Cuando faltaban minutos para el inicio de la intervención del “president” Carles Puigdemont, un pequeño país se submergió entero en una especie de estado de hipnosi frente a la pantalla del televisor. Las emociones estaban a flor de piel. De ilusión y esperanza para algunos, de miedo y angustia para otros. De expectación para todos, acentuada por el retraso de una hora en su comparecencia. Ni tan siquiera en las finales de la Champions League, el Barça, el gran embajador catalán en el mundo, había conseguido paralizar la vida del país de tal manera.

No solo Catalunya estaba en vilo. En menor grado, el mundo, y sobre todo Europa, contenía la respiración, temeroso del estallido de un nuevo conflicto violento en su periferia mediterránea. Más de 1.000 periodistas extranjeros se habían acreditado en el Parlament. Todas las grandes cadenas mundiales, de la BBC a Al Jazeera, ofrecieron en directo el discurso del presidente de Catalunya, como si de Obama o Trump se tratara. El surrealismo de Salvador Dalí, el más ilustre pintor catalán, hecho realidad.

Y es que incluso los barberos o taxistas de Túnez, al saber que uno es de Barcelona, se interesan por la “cuestión catalana”, debatida en los programas políticos de máxima audiencia. En Al Jazeera, Puigdemont ha sido votado por abrumadora mayoría el “personaje de la semana”. Lejos quedan aquellos tiempos en los que, con la excepción de los fanáticos del fútbol, la respuesta a la pregunta de: “De qué país vienes”, solía venir acompañada por un “Cata … què?”. La determinación de miles de catalanes en la defensa de su derecho a votar en el referéndum del 1 de octubre a frente a la brutalidad de la policía española ha suscitado una inédita simpatía por la vieja causa de la libertad en su soberanía de Catalunya.

En su discurso, el president ofreció una elocuente explicación de los agravios de los soberanistas catalanes. Sin embargo, mostró su respeto también hacía los decenas de miles de catalanes que se manifestaron el domingo a favor de la unidad de España. Habló también de “desescalar” la crisis y de diálogo. Unos matices ausentes en la alocución una semana antes del rey Felipe, al que lanzó un nuevo dardo.

Terminado el discurso, las emociones, contenidas durante más de media hora, volvieron a aflorar. Muchos, seguramente la mayoría, respiraron aliviados. Otros, presentes frente al Parlamento, expresaron su tristeza. Hubo incluso lágrimas. Son siete años de “proceso soberanista”, de muchos esfuerzos en pro del viejo sueño emancipador, nunca tan cercano. Pero en el tradicional debate entre el seny y la rauxa, (la sensatez y el arrebate), tan propios del carácter catalán, ayer se impuso el primero. Catalunya juega con su historia ante la atenta mirada de la comunidad internacional. En sus manos, evitar que este pulso ibérico termine en una tragedia.

Artículo publicado en el diario La Nación el día 11-10-2017

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Un pensament sobre “Crónica sentimental de un día histórico para Catalunya

  1. Es així tal qual ho escrius Ricard. Sembla que haguessis fet la crònica des del passadissos del Parlament. Esperem que tot acabi bé que no ens falti el seny i la voluntat negociadora i pacífica.

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