“En el reclutamiento de los yihadistas, la religión no suele ser el elemento clave”

10835007_10204714908607160_5510910235772040501_oEntrevista con Yassine Souidi

Experto marroquí en terrorismo

Túnez.-De acuerdo con un estudio de Naciones Unidas, de Marruecos han salido 1.500 jóvenes para ir a luchar en zonas de conflicto, como Siria o Irak, durante los últimos años. Si tenemos en cuenta su población, la cifra es relativamente pequeña. Por ejemplo, Túnez ha enviado más del doble a pesar de tener un tercio de población. Yassine Souidi es un experto en radicalización de la Rabita Mohamadia de los ulemas, una institución pública de Marruecos que desempeña un papel fundamental en la estrategia nacional contra el terrorismo. Diagonal ha conversado con él durante una conferencia organizada en Túnez por la FATE (siglas en inglés de la ONG “Familias Contra el Terrorismo y el Extremismo”).

-¿Cuál es la clave del éxito de Marruecos en la contención del extremismo violento?

La implicación de todos los actores, tanto estatales como de la sociedad civil, en el diseño y ejecución de una estrategia común en la que cada uno realiza su labor. El hecho de que el rey tenga un rol de líder religioso, como “príncipe de los creyentes” también ayuda.

-Y en esta estrategia, ¿qué papel corresponde de la Rabita Mohamadia de los Ulemas?

La Rabita es una institución creada para fomentar la investigación en dos materias: la religión y los valores. Yo me ocupo de este segundo apartado, y concremente de la aplicación de proyectos contra el extremismo violento. Nuestro objetivo es proporcionar formación a diversos agentes sociales sobre los métodos de reclutamiento de los grupos extremistas y de cómo hacer frente a ellos para evitar la radicalización de los jóvenes. Es una especie de vacunación.

-¿Con qué agentes sociales trabajan?

Por un lado, con los clérigos e imanes que están en contacto más directo con la sociedad, y por otro con lo que podríamos llamar “líderes sociales”, que pueden ser miembros de ONGs, directores de escuela, incluso los propios jóvenes. También tenemos un programa específico de formación en las cárceles, tanto para los funcionarios como los reclusos que surgió después de darnos cuenta que tan peligroso era juntar a los yihadistas en una misma cárcel, porque eso los reforzaba, como dispersarlos en cárceles ordinarias y que radicalizaran a los presos comunes. A través de este programa, pretendemos prevenir que sean capaces de reclutar en las cárceles otorgando a los presos armas para combatirlos. También tenemos una página web, (www.chababe.ma) para facilitar la comunicación entre los jóvenes y la comunidad religiosa, una iniciativa pionera en la región.

-Y la policía, ¿qué rol desempeña en este planteamiento?

Ellos hacen su trabajo y nosotros el nuestro. Nuestro objetivo es que la sociedad, es decir, los familiares y amigos de una persona que empieza a ofrecer signos de radicalización cuenten con las herramientas y el apoyo necesarios para frenar y revertir ese proceso. Y de ahí la idea de formar a ulemas y líderes sociales. Luego, ya corresponde a estas personas decidir si deben alertar a la policía al detectar la existencia de una posible célula de reclutamiento yihadista.

-A menudo se cree que los grupos yihadistas captan sobre todo entre las capas más humildes de la sociedad. ¿Es eso cierto?

No para nada. Hay reclutas de todas las clases sociales y, de hecho, el nivel educativo de las personas radicalizadas es superior a la media de la sociedad.

-¿Cómo son capaces de atraer a perfiles tan diferentes?

La clave reside en que ellos son capaces de leer qué carencias tiene esa persona, qué cosas son importantes en su vida, y entonces se lo ofrecen. Hemos indentificado casi una veintena de motivaciones diferentes con las que pueden atraer una persona. Entre ellas, figura la falta de autoestima, de atención por parte de sus familiares, el deseo de aumentar el estatus social, etc. Por ejemplo, estudiamos el caso de un chico de una familia muy rica que se radicalizó. Los reclutadores se dieron cuenta que estaba frustrado porque su padre no confiaba en él para asumir responsabilidades de dirección. ¿Qué hicieron? Prometerle que sería un líder y que contaría con un escuadrón de hombres bajo sus órdenes. A pesar de ser un recién llegado, enseguida le otorgaron el título de “emir” para colmar sus aspiraciones de liderazgo.

-¿Hasta que punto la religión es importante cómo herramienta de captación?

En la mayoría de casos, la religión es un componente que aparece a última hora, en un estadio posterior de radicalización. Ahora bien, en los casos de algunos jóvenes sí puede ser un activo desde el inicio. En general, los jóvenes que poseen una buena formación religiosa son más difíciles de reclutar, ya que pueden darse cuenta de que la interpretación de algunos textos no es la correcto o bien saben a qué fuentes acudir para contrastar la veracidad de los mensajes y adoctrinamiento que reciben.

-¿Las diversas células de captación distribuidas por la geografía del país poseen un mismo método?

Sí, es un método estandarizado en el que participan diferentes personas, cada una con una tarea diferente. Trabajan como si fueran una fábrica, cada uno monta una pieza. Uno se dedica solo a la fase de reclutamiento, otra a la fase de acompañamiento, otro desastabiliza su entorno, otro dedica a reconstruir su personalidad, etc.

-¿El hecho de que el Estado controle estrechamente los imanes y sus mensajes no debilita su credibilidad frente al discurso de los radicales?

Es cierto que el rey nombra a los miembros del Alto Consejo de Ulemas, y que el ministerio de Asuntos Religiosos ha de otorgar un permiso a todos los imanes que ejercen, pero estos disponen de un margen de libertad en sus sermones. En la plegaria de los viernes en Marruecos, existen dos sermones. El asunto que se aborda en el primero, lo escoge el ministerio de Asuntos Religiosos, pero en el segundo, el imán es libre de escoger el que considere oportuno.

One thought on ““En el reclutamiento de los yihadistas, la religión no suele ser el elemento clave”

  1. “Los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz”, dice la Sagrada Escritura i aquí por lo que se ve se cumple. Desde luego tienen bien estudiado al joven que quieren reclutar, pero me ha parecido interesante saber que los que tienen más formación religiosa son más difíciles de captar porque ven que les proponen mentiras en los textos que deben trabajar o incorrecciones. Lástima que la formación religiosa esté tan desprestigiada. Esperemos que los tiempos cambien y que las nuevas generaciones se interesen por la religión, lo trascendente.

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