Poca broma con al Sisi

El temperamento egipcio es sobre todo conocido dentro del mundo árabe por su gran sentido del humor. Gracias a sus chistes, a veces muy simples, otras ingeniosos y ácidos, se hace más llevadera la dura existencia en el pobre y sobrepoblado Valle del Nilo. Precisamente, de esta virtud no puede presumir el mariscal Abdelfatá al Sisi, por mucho que le guste presentarse como un hombre del pueblo, un simple egipcio de a pie. Como todo buen dictador, Al Sisi es más bien un iluminado, megalomano y pretencioso … todo ello efectos secundarios de ese dañino tratamiento llamado “culto a la personalidad”.

Y como muestra de ello, el fulminante relevo el pasado lunes de Iyad Bin Amin Madani, Secretario General de la Organización de la Conferencia Islámica, una institución internacional con unos fines sobre todo de tipo social y cultural que reúne a 57 países de mayoría musulmana. Su pecado: haber hecho una inocente broma sobre el presidente egipcio, que a este no debió hacerle ninguna gracia. Tras poner el grito al cielo, la implacable diplomacia egipcia se puso en marcha, y en cuestión de un par de días Madani ya había “dimitido” por “razones de salud”.

De nada sirvió que el propio Secretario General se hubiera disculpado ante el raïs egipcio, asegurando que nunca pretendió ofenderle. Su agravio tuvo lugar durante un acto en Túnez en presencia del presidente de este país magrebí, Beji Caïd Essebsi. Madani leyó mal su nombre, olvidándose de la “b”, y pronunciando “Sisi”. En un intento de corregir la equivocación y, de paso, arrancar una sonrisa de la concurrencia, dijo: “Este es un terrible error. Estoy seguro que en su nevera hay algo más que agua, Excelencia”

El inciso hacía referencia a un ridículo comentario hecho por el mariscal egipcio unos días antes en el transcurso de la Conferencia Nacional de la Juventud. Con la finalidad intentar inculcar en la población los valores de la abnegación y el sacrificio, y hacer remitir las crecientes críticas contra su Gobierno por la escasez de productos básicos en las tiendas, al Sisi aseguró: “yo soy uno de vosotros, os lo juro, durante diez años mi nevera solo tenía agua y nadie oyó mi voz”.

La frase provocó todo tipo de chanzas en las redes sociales, contándose hasta 60.000 tweets con el hashtag #nevera_Sisi. Y es que al Sisi no viene de una familia pobre y, además, los oficiales del Ejército gozan de una serie privilegios materiales que los sectores más humildes solamente pueden soñar.

Entre los “memes” más divertidos referidos a la polémica uno que se preguntaba: “¿Y no sería la lavadora de al Sisi la que se pasó vacía durante diez años?”. Otra lo hacía a modo de chiste:

-Mamá, hace 10 años que abro la nevera y encuentro solo agua.

-Te he dicho 100 veces que eso es el grifo, burro)

La curiosa historia posee una interesante tangente política. Quizás, Madani hubiera podido salvar el pellejo si no fuera de nacionalidad saudí. Durante los últimas semanas, las relaciones entre dos estrechos aliados como Riad y El Cairohan experimentado fuertes turbulencias a raíz del alineamiento de Egipto con Rusia en el Consejo de Seguridad en la cuestión de la guerra siria, y de la posterior decisión de Arabia Saudí de congelar el envío de petróleo a Egipto. Ante este delicado panorama, solo faltaba añadirle el comentario jocoso de Madani. Si al mariscal al Sisi no le hizo gracia alguna, probablemente, al rey Salman tampoco.

Artículo publicado en EL PAIS el día 2-11-2016

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