Mohamed Khan, cumbre del neorrealismo en el cine egipcio

Sin duda alguna, el director Mohamed Khan es uno de los mejores y más queridos que ha dado el cine contemporáneo egipcio. Tras una carrera de más de tres décadas, está considerado el principal exponente del movimiento neo-realista surgido en este país árabe a principios de los años ochenta, y que incluye a otros cineastas como Atef al-Tayeb, Bashir al-Deek, Raafat al-Mihi o Khairy Beshara. Falleció el pasado martes 26 de julio en un hospital del barrio cairota de Maadi a causa de una repentina crisis de su estado de salud. Tenía 73 años.

Hijo de madre egipcia y padre paquistaní, Khan nació en El Cairo en el año 1942. Al terminar sus estudios de secundaria, se trasladó a Londres para estudiar en la School of Film Technique, también conocida como la Escuela de Cine Internacional de Londres. En 1963, realizó sus primeros pinitos en el mundo del cine, su gran pasión, como guionista en la industria cinematográfica egipcia, que dominaba todo el mundo árabe. Tras desempeñar la labor de asistente de dirección en Líbano durante un par de años, retornó a la capital británica, donde escribió el libro “Una introducción al cine egipcio”, publicado en 1969. Y es que, además de creador, Khan fue un estudioso del cine con numerosas publicaciones y artículos de crítica cinematográfica.

No fue hasta 1978, después de haber realizado varios cortos, que Khan pudo estrenar su primer largometraje, “Darbet Shams”, seleccionado para el festival de Montreal. Se iniciaba así una prolífica carrera como director cinematográfico que acumuló 24 títulos y a la que solo la muerte pudo poner fin. De hecho, su última película, “Before the Summer Crowds”, fue estrenada este mismo año. Entre sus más aclamados filmes se cuentan “Al-Harif” (1984), “Zawgat Ragul Muhim” (1987), “Ahlam Hind wa Camila” (1988), y varios de ellos son a menudo incluidos en las listas de los 100 mejores de la historia del cine árabe.

Su cine siempre se caracterizó por un marcado acento social y abordó a menudo temas como la lucha de clases, la situación de la mujer, o los efectos de la liberalización económica diseñada por el presidente Anwar Sadat. Por ejemplo, su penúltimo filme “Fataat al-masnaa” (2014) cuenta la historia de amor prohibida entre una obrera del textil y el propietario de la fábrica. Khan mantuvo siempre un talante innovador, y fue de los primeros en Egipto que optó por alejarse de los decorados de los estudios para filmar en la calle, dotando sus filmes de un mayor realismo. El Cairo, su ciudad natal, sirvió de inspiración y escenario de buena parte de sus películas.

A pesar de su valiosa contribución al cine egipcio, no fue hasta el año 2014 que obtuvo la nacionalidad egipcia gracias a un decreto presidencial. Y es que no fue hasta 2004 que el Parlamento de este país aprobó una enmienda que permite la transmisión de la nacionalidad egipcia a través de la madre. Le han sobrevivido su mujer, Wisam Suleiman, guionista de varios de sus filmes, incluido“Fataat al-masnaa”, y su hija Nadine Khan, una joven cineasta que debutó en 2012 con la obra “Chaos, Disorder”, obteniendo el Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Dubai.

Articulo publicado en EL PAIS el día 29-08-2016

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