La ONU pide unidad a los libios para combatir el ISIS

La comunidad internacional escenificó este martes su unidad a la hora de diseñar una solución al avispero libio. En una conferencia celebrada en Túnez, los ministros de Asuntos Exteriores de los países vecinos de Libia, el enviado de la ONU para Libia, Martin Kobler, y representantes de la Liga Árabe, la Unión Africana y la Unión Europea no solo expresaron su apoyo al gobierno libio de unidad nacional dirigido por Fayez Sarraj, sino también a su traslado inmediato a Trípoli con la finalidad de combatir la expansión del autodenominado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en Libia.

“El nuevo Gobierno se instalará en Trípoli en cuestión de días, no de semanas. Las cosas están evolucionando rápido.”, advirtió Kobler en un mensaje dirigido a las facciones libias que se oponen a la formación del Ejecutivo de unidad nacional patrocinado por la ONU. Entre ellas, figura el Gobierno de Trípoli, que ha amenazado con arrestar a Sarraj si aterriza en la capital. Libia es un país sumido en el caos desde la guerra civil de 2011, y desde hace casi un par de años cuenta con dos Gobiernos y dos Parlamentos diferentes que luchan para ser considerados los legítimos representantes del pueblo libio.

En un nuevo esfuerzo para presionar a ambos bandos, el enviado de la ONU declaró que la comunidad internacional “cesará sus contactos con las instituciones paralelas”, y les dejará de extender “la alfombra roja”. Kobler ha insistido la urgencia contar con un Gobierno único y legítimo que reconstituya el Ejército nacional y lance una ofensiva contra el ISIS, que controla una franja de territorio de la costa libia de más de 150 kilómetros. “El combate contra el ISIS lo deben hacer los propios libios”, admitió el diplomático alemán, si bien afirmó que, precisamente, quienes boicotean al Gobierno de unidad, “están abriendo las puertas a una intervención extranjera”.

La conferencia, a la que asistieron representantes de Argelia, Chad, Egipto, Niger y Sudán, además de Túnez, el anfitrión, representa el último esfuerzo de la comunidad internacional para presionar a los actores políticos libios que aún no han ofrecido su apoyo al acuerdo firmado el pasado mes de diciembre por varios representantes de ambos parlamentos en litigio, el basado en Trípoli y el de la ciudad oriental de Tobruk. Después de varios intentos, el Parlamento de Tobruk aún no ha podido celebrar una votación al respecto.

Uno de los principales escollos para alcanzar el consenso es el papel que deberá jugar el general Jalifa Hafter, alineado con el Gobierno de Tobruk, una vez asuma el poder el nuevo Ejecutivo. Ante una pregunta al respecto en la rueda de prensa que celebró junto al ministro de Exteriores tunecino, Jemaies Jhinaou, el enviado de la ONU respondió que Hafter “debe ser parte de la solución”, pero declinó precisar cuál debería ser su papel. “Eso debe determinarlo el Gobierno”, sentenció.

Artículo publicado en EL PAIS el día 23-03-2016

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