El Banco Mundial y Arabia Saudí “rescatan” a Egipto

Una vez más, ante una situación económica crítica, Egipto recibe un salvavidas extranjero. El Gobierno egipcio firmó el sábado un nuevo acuerdo con el Banco Mundial para recibir durante los próximos tres años más de 4.500 millones de euros. La cifra se suma a los casi 7.300 millones en ayudas que le concederá Arabia Saudí hasta 2020, y con los que espera poder evitar una devaluación de la moneda de consecuencias imprevisibles.

A causa del durísimo golpe que el sector turístico egipcio, su principal fuente de moneda extranjera, con el reciente siniestro de un avión civil ruso en el Sinaí, Egipto necesita como agua de mayo la entrada de divisas extranjeras. A pesar de que en los últimos meses el Banco Central ha devaluado la libra egipcia, las reservas de divisas del Banco Central han caído a solo 16.000 millones de euros, el umbral considerado crítico por los expertos. Una nueva caída de la libra podría encarecer el precio del pan en un país que es el primer importador mundial de trigo y que cuenta con un 40% de la población que vive con menos de dos dólares al día.

De los 4.500 millones de euros en nuevos créditos del Banco Mundial, unos 2.700 millones irán destinados a cubrir el déficit presupuestario del país, que el año pasado superó el 10% del PIB por cuarto año consecutivo. El resto, irá destinado a proyectos en regiones y barrios marginados, así como a la creación de un parque industrial en la zona del Canal de Suez y al desarrollo del sector privador. Los primeros 900 millones millones llegarán a las arcas egipcias antes de finales de año.

De acuerdo con la ministra egipcia de Cooperación Internacional, Sahar Nasser, entre los nuevos y anteriores compromisos, la institución internacional invetirá más de 7.200 millones de euros en los próximos cinco años “para apoyar al Gobierno en la aplicación de cambios esenciales”. Otra organización internacional, el Banco Africano de Desarrollo, le concedió recientemente otros 450 millones de euros.

La naturaleza e incluso la cuantía de la ayuda de Arabia Saudí, un estrecho aliado del régimen del mariscal Abdelfatá al Sisi desde su gestación, no está tan clara. Según los medios de comunicación saudíes, el rey Salman bin Abdulaziz ordenó “incrementar las inversiones en Egipto en más de 30.000 riales (unos 7.300 millones de euros), además de satisfacer sus necesidades en petróleo” durante los próximos cinco años.

Un responsable saudí filtró a la agencia de noticias Bloomberg que Riad se planteaba realizar una compra de bonos del Tesoro egipcio. Por su parte, el primer ministro egipcio apuntó la posibilidad de que el aliado saudí envíe fondos directamente al Banco Central, tal como ya hiciera el pasado mes de abril. Entonces, tanto Arabia Saudí como Kuwait otorgaron cada uno 2.000 millones de dólares al Banco Central, elevando sus reservas de divisas a 20,000 millones de dólares.

Desde el año 2013, las petromonarquías del Golfo han mantenido a flote la economía de Egipto gracias a la transferencia de miles de millones de euros. A causa de la opacidad de sus finanzas, se desconoce la cifra exacta, pero las estimaciones más conservadoras la sitúan por encima de los 20.000 millones de euros. Su apoyo de debe a la hostilidad que estos acaudalados Estados profesan hacia los Hermanos Musulmanes, el movimiento islamista derrocado por el mariscal al Sisi en un golpe de Estado. La última promesa de ayudas, hecha con el precio del barril de petróleo muy bajo, muestra hasta qué punto es estratégica para Riad la alianza con El Cairo. Esta no es la primera vez que Egipto recibe una sustancial ayuda del exterior en las últimas décadas, pues goza de un gran peso en el tablero geostratégico de la región.

Ni tan siquiera la piedra angular del programa económico de Al Sisi, la construcción de una ramificación del Canal de Suez, puede aportar un balón de oxígeno a la maltrecha economía egipcia, minada por la inestabilidad crónica que arrastra el país desde la revolución del 2011. Inaugurado el pasado mes de agosto, el “nuevo” Canal no ha logrado evitar la caída de los ingresos derivados de las tarifas de paso como consecuencia del frenazo del comercio internacional a causa de la crisis global.

Artículo publicado en EL PAIS el día 21-12-2015

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