El ISIS reivindica el atentado suicida contra la policia de Túnez

El autodenominado Estado Islámico se atribuyó ayer el atentado del pasado martes contra un autobús de la Guardia Presidencial en el centro de Túnez que provocó la muerte de doce agentes y heridas de diversa gravedad a otras 20 personas. El mensaje, difundido a través de una cuenta afín en twitter, fue acompañado de una fotografía del terrorista suicida que ejecutó la operación. El militante, identificado como Abu Abdalá al-Tunsi, aparece en el retrato con un chaleco de explosivos adosado al cuerpo.

La capital amaneció el miércoles con medidas de seguridad reforzadas. No en vano, pocas horas después de los atentados, el presidente tunecino, Beji Caïd Essebsi decretó el estado de emergencia en todo el país durante 30 días y el toque de queda de forma indefinida en la capital entre las 21.00 y las 5.00 horas. La medida parece haber dado ya frutos inmediatos: 18 personas sospechosas de pertenecer a “grupos terroristas” fueron arrestadas ayer en el transcurso de 72 operaciones policiales, según informó el ministerio del Interior en un comunicado.

De acuerdo con las pesquisas policiales, un terrorista suicida hizo detonar un artefacto con unos 10 kilogramos de explosivos frente a la puerta del autobús de la Guardia Presidencial. Según Hisham Garbi, presidente del sindicato de este cuerpo de élite, el material utilizado en el atentado provenía de Libia. Por esta razón, el Ejecutivo ha decidido cerrar la frontera con este país vecino durante los próximos 15 días. En varios de los últimos atentados, los terroristas habían recibido entrenamiento en Libia, un país sumergido en el caos y en el que el Estado Islámico ha instalado diversas bases.

Este grupo yihadista ya reivindicó los dos despiadados atentados de este año contra turistas extranjeros. El primero tuvo lugar en el Museo Nacional del Bardo, en la capital, y se saldó con la muerte de 21 personas. El segundo sucedió en una playa de la ciudad turística de Susa y segó la vida de 38 personas, la mayoría turistas británicos. Desde la revolución de 2011 que destronó al dictador Ben Alí, Túnez ha padecido más de una veintena de atentados terroristas, la mayoría dirigidos contra las fuerzas de seguridad, que han sufrido más de 80 bajas.

La conflagración se produjo mientras los agentes entraban en el vehículo que debía llevarlos al palacio presidencial de Cartago, donde ayer el presidente tunecino, Beji Caïd Essebsi, realizó un homenaje a las víctimas. Esta es la primera vez que los grupos yihadistas llevan a cabo un atentado suicida en el corazón de la capital. El hecho de que fuera a solo unos 50 metros de la sede del ministerio del Interior representa toda una demostración de fuerza del Estado Islámico, que hasta ahora solo había ejecutado ataques contra las fuerzas de seguridad en regiones periféricas, como las montañas del Chaambi, cerca de la frontera con Algeria.

A primera hora de la mañana, el Ejecutivo tunecino se reunió de urgencia y decidió reforzar la seguridad del país. Entre las medidas adoptadas, figura la prohibición de la entrada al aeropuerto internacional de Cartago a todas las personas que no se dispongan a tomar un avión. Asimismo, la policía reclutará a jóvenes de las regiones montañosas consideradas feudos de los terroristas.

La semana pasada, el Estado Islámico decapitó en una zona montañosa de la región de Sidi Bouzid a un pastor de 16 años al que acusó de ser un informante del Ejército. En una nueva muestra de su extrema crueldad, los yihadistas ordenaron a su primo, de 14 años, a llevar la cabeza del joven a su familia en una bolsa de plástico.

Tras la reunión del Ejecutivo, el primer ministro, Habib Essid, pidió en un mensaje televisivo el apoyo y la comprensión de la población: “El Estado necesita echar mano de todas sus herramientas en la lucha contra el terrorismo. La ciudadanía debe entender que se aplique a fondo la ley antiterrorista”. Esta legislación, aprobada a finales de julio, fue duramente criticada por algunas organizaciones de la sociedad civil, pues incluye la pena de muerte a pesar de que el país decretó una moratoria en 1991.

Las declaraciones de condena por el atentado se extendieron entre toda la clase política tunecina. “Túnez es más grande que lo que creen los terroristas. Su tentativa de sabotaje no triunfará gracias a la cohesión de nuestro pueblo y a la valentía de nuestras fuerzas de seguridad”, escribió en un mensaje de Twitter Rachid Ganuchi, líder de Ennahda, el principal partido islamista del país. “Esta gente [los terroristas] no tienen ningún proyecto político… ellos quieren instalar el miedo para que nadie viva una vida normal”, afirmó el expresidente Moncef Marzuki en un mensaje de vídeo.

Cuna de la llamada primavera árabe, Túnez es el único país de la región que ha sido capaz de culminar con éxito su tránsito hacia la democracia. El año pasado, el país aprobó una Constitución democrática que mantiene el sistema laico instaurado tras obtener la independencia de Francia. La sociedad civil desempeñó un importante papel como mediador entre los partidos políticos durante la transición, lo que le granjeó el Premio Nobel de la Paz de este año.

Artículo publicado en EL PAIS el día 25-11-2015

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