Condenados a tres años de cárcel los periodistas de Al Jazeera

Un tribunal egipcio asestó el sábado un nuevo mazazo a la libertad de prensa al condenar a duras penas de cárcel a tres periodistas del canal en inglés de la emisora catarí Al Jazira, el autraliano Peter Greste, el canadiense Mohamed Fahmy y el egipcio Baher Mohamed. El controvertido fallo representa el último episodio de un largo suplicio para los reporteros, que fueron arrestados en diciembre del 2013. Tras ser sentenciados a entre siete y diez años de cárcel el año pasado, una corte de casación anuló el juicio y ordenó repetirlo.

Esta vez, Greste y Fahmy recibieron una condena de tres años de prisión junto a otras tres personas implicadas en el mismo proceso. A Mohamed le cayeron seis meses de cárcel adicionales por el simple hecho de poseer un casquete de bala recogido en una manifestación. Según la corte, los reporteros “difundieron noticias falsas” y trabajaron en el país sin el correspondiente permiso de las autoridades. Desde el golpe de Estado de 2013, que desató una brutal ola de represión contra cualquier voz disidente, la cadena Al Yazira está vetada en Egipto por su apoyo al presidente depuesto, el islamista Mohamed Morsi.

Inmediatamente, se sucedieron las declaraciones de condena contra el veredicto de un juicio que ha suscitado un gran interés a nivel internacional. “[El fallo] envía el mensaje que los periodistas pueden ser encerrados solo por hacer su trabajo … Hay jueces en Egipto que permiten que sus tribunales sean instrumentos de represión política y propaganda”, arremetió Amal Clooney, esposa del actor George Clooney y abogada de Mohamed Fahmy. Además de la célebre jurista, asistieron a la sesión varios embajadores extranjeros. En un comunicado público, Al Yazira denunció el fallo, que calificó como “un ataque deliberado contra la libertad de prensa”, y pidió la liberación de sus reporteros.

“Vamos a continuar luchando contra este veredicto, injusto por tantas razones … No difundimos noticias falsas ni conspiramos con organizaciones terroristas. Ninguno de los observadores independientes del juicio vio ninguna evidencia en nuestra contra”, ha declarado en una entrevista a Al Yazira Peter Greste, que fue deportado a Australia en febrero de 2015, por lo que, a diferencia de sus compañeros, no ingresó de nuevo en prisión. A pesar de haber renunciado a su nacionalidad egipcia, Fahmy aún no ha logrado ser deportado a Canadá.

Greste pidió públicamente a la comunidad internacional una mayor presión sobre el régimen del presidente Abdelfatá al Sisi: “A Egipto se le debe hacer entender que no puede recibir apoyo internacional si realiza este tipo de veredictos”. Sus palabras ponen el dedo en la llaga en el hecho de que el mariscal Al Sisi ha sido recibido en varias capitales europeas a pesar de la violación sistemática de los derechos humanos en el país árabe.

En Egipto, el acoso a los medios de comunicación es feroz. Varios corresponsales se han visto forzados a abandonar el país, y según el Comité para la Protección de los Periodistas, al menos 23 reporteros languidecen en sus cárceles. Entre ellos, el fotoperiodista Mahmud Abu Zeid, conocido por su apodo Shawkan, que ha pasado ya más de dos años entre rejas sin que se hayan aún presentado cargos en su contra. En una última vuelta de tuerca, el Gobierno aprobó recientemente una nueva ley antiterrorista que recoge graves sanciones para los periodistas que no se limiten a ofrecer la versión oficial después de un atentado terrorista.

Artículo publicado en EL PAIS el día 29-08-15

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