Una insurgencia letal y variopinta

Desde el golpe de Estado de 2013, Egipto padece un goteo diario de atentados terroristas a manos de una oscura y variopinta insurgencia que se han cobrado centenares de vidas. Según el recuento del instituto TIMEP, cerca de un 60% de los ataques, que se han multiplicado durante los últimos seis meses, no son reivindicados por ningún grupo terrorista.

El grupo que ha ejecutado los atentados más sangrientos y sofisticados es Wilayat Sinaí (Provincia del Sinaí), que juró lealtad al autodenominado Estado Islámico hace unos meses. El grupo yihadista, que tiene su base de operaciones en la provincia del Sinaí, ya existía antes del golpe de Estado bajo el nombre Ansar Bait Al Maqdis, pero sus capacidades y cifra estimada de militantes se multiplicó tras el derrocamiento del presidente islamista Mohamed Morsi.

Otros dos grupos han asumido un rol importante en el seno de la insurgencia, que no cuenta con ningún órgano de coordinación: Anjad Masr y el Movimiento de la Alianza Popular Revolucionaria. Ambos fueron creados a raíz de la asonada, y los analistas del TIMEP describen su ideología como “islamo-nacionalista”. Mayoritariamente, sus ataques tienen como blanco las fuerzas de seguridad y evitan causar víctimas civiles. Por esta razón y otras de su modus operandi, no están considerados grupos yihadistas.

Según el Gobierno, todos estos grupos están controlados por los Hermanos Musulmanes, que fue declarada “organización terrorista” en diciembre de 2013. Sin embargo, los expertos dudan de la veracidad de esta aseveración, sobre todo por lo que respecta a Wilayat Sinaí, que ha descalificado a los Hermanos Musulmanes como “infieles” por creer en la democracia. Ahora bien, es muy probable que las diversas milicias insurgentes se nutran de jóvenes miembros de la cofradía islamista frustrados por su rechazo a la lucha armada.

Debido a la falta de información fiable -no es posible para la prensa extranjera entrar en el Sinaí- es difícil evaluar con precisión los orígenes y características de la insurgencia islamista que azota Egipto. Por esta razón, una parte indeterminada podrían ser actos de venganza personales de familiares o víctimas de la represión

Artículo publicado en EL PAIS el día 18-08-2015

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