Príncipe de Jordania y aspirante a rey de la FIFA

El príncipe Alí problamente nunca gobernará Jordania, pero quiere al menos coronarse como el presidente de la FIFA. Ali bin Husein, hermano del rey Abdalá de Jordania, ha presentado su candidatura a la presidencia del máximo órgano del fútbol mundial en la asamblea que se celebrará el 29 de marzo en Zurich. Su principal adversario será el actual presidente, el suizo Joseph Blatter, que tendrá la ventaja de jugar en casa. También le beneficia una densa red de contactos tejida durante sus más de 17 años de mandato ensuciados por múltiples casos de corrupción. Esa es su principal debilidad y el argumento de mayor peso a favor del príncipe Alí.

“Esta no ha sido una decisión fácil. Llegó después de una concienzuda valoración y muchas conversaciones con respetados colegas de la FIFA durante los últimos meses”, declaró el príncipe en el comunicado oficial en el que anunciaba su candidatura y que, en un ejemplo de fair play, no mencionaba a Blatter. “El mensaje que he oído una y otra vez es que es la hora del cambio”, rezaba la nota.

La decisión del príncipe Alí, de solo 39 años, es audaz. Dirige la Federación Jordana de Fútbol desde 1999, pero no ascendió a la vicepresidencia de la FIFA hasta el 2011. Su juventud le puede ayudar a enarbolar la bandera del cambio frente a un candidato de 79 años que ya ha cumplido cuatro mandatos consecutivos. De hecho, Blatter entró en la FIFA en 1975, antes de que el joven miembro de la casa real jordana naciera. No obstante, las elecciones de la FIFA no entienden demasiado de ideológicas ni de principios. Es una lucha sobre quién tiene mejores contactos en la agenda y donde, en lugar de goles, lo que cuentan son las presiones y los favores. Así es un todos los foros deportivos, sobre todo aquellos que concentran los focos de la actualidad como el Comité Olímpico Internacional. Y la FIFA no es una excepción.

Ali bin Husein parece contar con el apoyo de la UEFA, pues se dice que fue su presidente, Michel Platini, quien le animó a presentarse. En cambio, la posición de la influyente federación asiática no está nada clara. En una organización tan secretista como la FIFA es difícil hacer pronósticos. Habrá que ver si el príncipe jordano recibe el apoyo de las otras monarquías árabes. Y es que el entorno de los mandatarios árabes, muy especialmente los del Golfo Pérsico, se han tomado muy en serio el fútbol.

Y no hay mejor ejemplo de ello, y de la nebulosa administración de la FIFA, que el escándalo sobre la concesión del Mundial del 2022 a Qatar. El pasado mes de junio, el diario Sunday Times reveló que la candidatura había comprado favores para obtener su victoria, y se alzaron voces que pidieron un cambio de sede. Además de sus tratos corruptos, señalan que las tórridas temperaturas del verano catarí podían poner en riesgo la salud de los jugadores. El próspero emirato ha apostado fuerte en el mundo del fútbol al considerar que era un escaparate ideal para promocionarse habida cuenta de su popularidad en el mundo entero.

El último escándalo de la larga era Blatter tuvo lugar el mes pasado, cuando dimitió Michael Garcia, el abogado de la FIFA encargado de elaborar un informe sobre la corrupción dentro de la organización. La razón de su renuncia fue la negativa de la presidencia de hacer público el informe completo. En su lugar, se publicó una versión editada llena “hechos y conclusiones erróneas”. Por ejemplo, minimizaba las críticas sobre la concesión de los próximos mundiales a Rusia y Catar.

El adversario del incombustible presidente es un joven príncipe de un aliado tradicional de occidente, formado en las universidades más prestigiosas de Reino Unido y Estados Unidos, y casado con Rim Brahini, ex periodista de la cadena CNN e hija del célebre diplomático de la ONU Lakhdar Brahimi. Alí es hijo del reyes Husein y Alia de Jordania. La reina falleció en un accidente aéreo en 1977, cuando Alí tenía solo dos años. Apasionado desde su infancia por el deporte, el príncipe jordano destacó en la lucha libre, pero acabó optando hacer carrera en los despachos del mundo del fútbol. Entre sus principales logros, la fundación de la Federación del Asia Occidental y, sobre todo, el levantamiento de la prohibición a las chicas de jugar con el hijab o velo islámico. La decisión ha permitido aumentar el número de niñas que juegan a fútbol en los países musulmanes.

La búsqueda del cetro de la FIFA por parte del príncipe Alí no es extraña. El fútbol es el deporte rey en Jordania y en toda la región árabe. La participación en el mundo del deporte, en general, puede servir para elevar la popularidad de una casa real, lo que explica el interés de los vástagos de otras petromonarquías por presidir federaciones o clubes. El peso de estas árabes en el fútbol mundial es notable: Qatar Airways es el sponsor del F. C. Barcelona, y su familia real es propietaria del Paris Saint Germain y del Málaga C.F., mientras que el Manchester City lo posee un jeque de Abu Dabi. Saadi Gadafi, hijo del exdictador libio, aún fue más lejos, y no se contentó con sentarse en el palco, sino que debutó algunos minutos en la Primera División italiana.

Artículo publicado en el diario EL PAIS el día 10-01-2015

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