La ofensiva del EI en Siria amenaza de incendiar Turquía

La ciudad de Kobane, situada al norte de Siria, muy cerca de la frontera turca, está a punto de caer a manos del autodenominado Estado Islámico (EI), que ya posee una amplia franja de territorio en Siria e Iraq. Por primera vez, el conflicto sirio amenaza de provocar una conflagración dentro de Turquía. En los últimos tres días, han muerto al menos 36 personas en varias ciudades turcas en el transcurso de manifestaciones organizadas por el movimiento nacionalista kurdo, indignado por la falta de apoyo del gobierno turco a los combatientes kurdos en Kobane.La crisis actual hace peligrar el proceso de paz entre el Estado turco y la guerrilla secesionista del PKK iniciado en 2013.

Según las últimas informaciones, las fuerzas del grupo yihadista controlan ya un tercio de la ciudad de la estratégica ciudad de Kobane, en la que se libra una compleja batalla con implicaciones regionales e internacionales. Durante las últimas horas, la coalición militar liderada por EEUU ha intensificado los bombardeos contra las posiciones del Estado Islámico en Kobane. Desde hace semanas, los combatientes kurdos de la milicia del YPG resisten el embate de los yihadistas con solo armamento ligero.

Centenares de jóvenes kurdos de toda Turquía han intentado cruzar la frontera para asistir a sus hermanos kurdos de Siria en la lucha contra el EI. No obstante, el ejército turco se lo ha impedido, provocando una gran indignación entre el movimiento nacionalista kurdo. De la suerte de Kobane puede depender el futuro del proceso de paz con el PKK. “Abdulá Ocalan, el líder del PKK, ha dicho que si cae Kobane, pondrán fin a la tregua”, advierte en conversación telefónica Sinan Ülgen, un analista y ex diplomático turco. El PKK declaró una tregua en marzo del año pasado, poniendo en suspenso un conflicto que ha segado la vida de más de 40.000 personas en las últimas tres décadas. Sin embargo, el proceso de paz hace meses que está estancado.

La reticencia de Ankara se explica por dos motivos. En primer lugar, no ve con buenos ojos el hecho de que el YPG gestione una zona autónoma en el norte de Siria, ya que este partido es un estrecho aliado del PKK. Por otro lado, su inmovilismo es también una forma de presionar a Washington. “El presidente Erdogan no quiere intervenir solo en Siria, sino que quiere que también se implique EEUU. Además, pretende que el objetivo del ejército estadounidense no sea solo neutralizar el Estado Islámico sino también hacer caer el gobierno del presidente sirio, Bashar al Asad”, apunta Ülgen.

Desde el inicio de la guerra civil siria, Ankara ha sido uno de los actores más hostiles al régimen de Damasco. En concreto, la propuesta turca consiste en la creación de una zona tampón al norte de Siria que sirva para alojar a los desplazados sirios -Turquía ya acoge a un millón en su territorio-, pero también para adiestrar a los combatientes de la oposición siria en su combate no solo contra el EI, sino también contra el régimen de al Asad. De ahí, su petición de que sea también una zona de exclusión aérea. De momento, Washington no está por la labor: “[Una zona tampón] no es una opción que esté sobre la mesa y estemos considerando”, declaró ayer el portavoz del Pentágono, John Kirby. Sin embargo, durante las últimas horas se han celebrado reuniones de alto nivel entre responsables turcos y estadounidenses para acercar posiciones.

El ejecutivo de Erdogan ha sido acusado a menudo de falta de compromiso en la lucha contra el EI. Después de la liberación de 46 diplomáticos turcos secuestrados por el grupo yihadista y de muchas presiones internacionales, Ankara parece haber endurecido su postura. Ahora bien, el EI aún puede golpear Turquía. “Este grupo opera en el país y podría lanzar una campaña de ataques terroristas. Se ha formado una tormenta perfecta para la seguridad de Turquía con la sincronización de la amenaza kurda con la yihadista”, afirma Ülgen.

La situación podría acabar radicalizando las posturas de los nacionalistas kurdos, que recientemente han puesto en un cajón sus aspiraciones secesionistas. “Básicamente, lo que pedimos es un respeto a los derechos culturales y lingüísticos de todas las minorías, y que las diversas regiones tengan autonomía política”, explica Sami Altan, máximo líder en Estambul del HDP, el principal partido pro-kurdo legal en Turquía.

Artículo publicado el 10-10-2014 en el periódico La Nación

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