Vuelven las obras faraónicas en el Egipto de al Sisi

El Cairo.-Nadie puede acusar al mariscal Abdelfatá al Sisi de falta de ambición. Unos meses después de ejecutar un golpe de Estado contra el islamista Mohamed Morsi, primer presidente electo de Egipto, presentó su candidatura a los comicios presidenciales, en los que venció con claridad a principios del pasado mayo. En sus primeros pasos como jefe de Estado, Al Sisi ha demostrado que piensa a lo grande. La semana pasada inauguró la construcción de un nuevo canal de Suez, la primera de varias obras faraónicas en fase embrionaria. A pesar de la cobertura positiva de los medios de comunicación egipcios, algunos expertos expresan sus dudas sobre su viabilidad.

Sin duda, el nuevo canal de Suez es el proyecto estrella del Gobierno: serán 72 kilómetros en paralelo al canal original, uno de los centros neurálgicos del comercio mundial al conectar el océano Índico con el mar Mediterráneo. El coste aproximado de la obra sería de unos 3.000 millones de euros, y su construcción la realizará un consorcio de 37 empresas bajo el liderazgo del Ejército egipcio. El canal de Suez se completó en 1869 tras 10 años de obras durante las que fallecieron miles de trabajadores, muchos de ellos en un régimen de semiesclavitud.

Este nuevo proyecto forma parte de un ambicioso plan para dinamizar la economía de la región del canal, con tres puertos, una zona franca industrial y un parque tecnológico.Solo con el canal se espera crear un millón de empleos y atraer a miles de familias para relajar la presión demográfica sobre El Cairo, con más de 20 millones de almas. Asimismo, el Ejecutivo de Al Sisi planea ampliar un 10% la superficie agrícola del país ganando terreno al desierto y edificar su primera central nuclear.

Embriagados de nacionalismo y controlados por una renovada censura, los medios egipcios han aplaudido la planificación de estas obras. Sin embargo, algunos expertos aún no dan su visto bueno. “El Gobierno no ha hecho públicos todos los detalles sobre estos proyectos. Aseguran que están basados en estudios serios, pero habría que someterlos al escrutinio público para opinar”, apunta Amr Adly, un economista del Carnegie Endowment, un centro de estudios estadounidense.

La actitud de Al Sisi en el pistoletazo de salida del nuevo canal no ayudó precisamente a disipar las dudas. El mariscal corrigió in situ a Mohab Mamish, el presidente de la Autoridad del Canal, cuando este informó de que la obra llevaría tres años según los estudios técnicos. “Es un desafío urgente, y lo acabaremos en un año”, replicó Al Sisi. El hecho de que un equipo de investigación del Ejército anunciara hace unos meses el descubrimiento de una cura de la hepatitis C y el sida y que resultó una patraña, unido a la propensión de los políticos egipcios a la grandilocuencia, explica también la desconfianza.

Según Mamish, el nuevo canal permitirá doblar la capacidad actual al permitir el paso de navíos en ambas direcciones, algo imposible ahora, y reducir el tiempo que lleva cruzarlo de 11 horas a tres. En 2023, el Ejecutivo prevé que los ingresos por el paso marítimo pasen de 3.750 millones a unos 10.400. “A medida que crece el comercio mundial y Egipto desarrolla sus fuentes de divisas, hemos pensado en excavar el nuevo canal”, explicó Mamish.

También la financiación está en cuestión. Se pretende que el capital sea íntegramente nacional porque, según Al Sisi, “los egipcios son muy sensibles respecto a la financiación extranjera en los proyectos relativos a la seguridad nacional”.

Habida cuenta de que más del 40% de la población vive con menos de 1,5 euros al día, parece difícil que la emisión de bonos prevista se pueda colocar íntegramente a ciudadanos egipcios. Es probable que se acabe incluyendo capital saudí y emiratí, los dos firmes aliados regionales de Al Sisi, que han enviado durante el último año más de 15.000 millones de asistencia financiera a Egipto.

No es casualidad que el presidente egipcio pretenda finalizar el nuevo canal el 26 de julio del año próximo, cuando se cumplirá el 59º aniversario de su nacionalización por parte de Gamal Abdel Náser, un momento histórico para los egipcios. Y es que en las manifestaciones del culto a la personalidad de Al Sisi, su equiparación con Náser es una constante.

Artículo publicado el 26-08-2014 en EL PAIS

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