Una economía en retroceso amenaza el reinado de al Sisi

El zoco d'Asuan, practicamente desierto por la falta de turistas

El zoco d’Asuan, practicamente desierto por la falta de turistas

El Cairo.-En los muelles de Luxor se acumulan hileras de hasta seis grandes navíos. Una cincuentena de cruceros que surcaban a diario el Nilo llevan meses varados por la ausencia de turistas. Entre 2010 y 2013, los ingresos turísticos en Egipto pasaron de casi 14.000 millones de dólares (10.211 millones de euros) a menos de 6.000 millones (4.376 millones de euros). El frenazo del sector turístico es a la vez causa y reflejo de los problemas económicos del país que el 26 y 27 de mayo celebrará sus segundas elecciones presidenciales del periodo posrevolucionario.

“La situación de las finanzas públicas es delicada, aunque algunos indicadores señalan un repunte de la actividad económica en los próximos meses”, afirma Mohamed Abu Basha, analista de EFG Hermes, el mayor banco de inversión árabe. En los últimos tres años, el incremento del producto interior bruto (PIB) se ha situado alrededor del 2%, una cifra inferior al galopante crecimiento demográfico del país árabe más poblado (85 millones de habitantes de los que que el 40% vive con menos de dos dólares al día). Hay crisis, estancamiento y explosión del déficit público, que este año rozará el 14% del PIB.

Son los países aliados del Golfo Pérsico los que se han encargado de inyectar liquidez en las atribuladas arcas públicas egipcias. Su apoyo ha permitido mantener el gasto público. Ahora bien, el problema más acuciante es la caída en picado de las reservas de divisas, cuyo valor actual es menos de la mitad que en 2010. Ello ha provocado que la libra egipcia alcanzara esta semana su cotización más baja frente al dólar (uno equivale a 7,1 libras), lo que encarece las importaciones del primer comprador mundial de trigo.

“La economía del país se ha podido mantener a flote gracias a las ayudas del Golfo”, sostiene Abu Basha. Hasta la semana pasada, se estimaba el apoyo financiero recibido durante los últimos diez meses en unos 12.000 millones de dólares (8.752 millones de euros), pero el candidato y exministro de Defensa Abdel Fatá al Sisi reveló que el dato real supera los 20.000 millones (14.587 millones de euros). “Es difícil ofrecer una cifra exacta, porque todo depende de qué valor asignemos a las remesas de petróleo de Arabia Saudí”, añade Abu Basha. Los Hermanos Musulmanes y los países del golfo Pérsico son acérrimos enemigos, lo que explica las generosas ayudas de las petromonarquías al régimen surgido el pasado verano del golpe de Estado contra el rais islamista Mohamed Morsi.

“Egipto no puede vivir eternamente de la asistencia financiera del Golfo. La situación actual es insostenible”, subraya Mohamed Fahmi, profesor de la Universidad Americana de El Cairo. Una caída del precio del barril de petróleo o un aumento del descontento en Arabia Saudí podría provocar una retirada súbita de las ayudas. Por eso, muchas miradas están puestas en los programas económicos de los dos aspirantes presidenciales, y muy especialmente de Al Sisi, hombre fuerte del régimen y gran favorito en los comicios.

El exministro de Defensa apuesta por estimular la economía a través de un gran programa de infraestructuras públicas y de un gran aumento del terreno cultivable. Sin embargo, no está claro de dónde saldrán los recursos para ello. “Sus explicaciones han sido vagas. Parece seguir confiando en las ayudas del Golfo y en atraer inversiones de los emigrantes egipcios”, agrega Fahmi.

Los expertos están de acuerdo en la necesidad de recortar los subsidios públicos a varios productos considerados básicos, sobre todo a la gasolina. Un tercio del presupuesto nacional se dedica a esta partida. Sin embargo, es un asunto muy sensible políticamente. El propio Al Sisi ha reconocido que el pueblo egipcio “no toleraría” la supresión de las ayudas. “Lo más probable es que haya una retirada progresiva”, afirma Omneia Helmy, directora del think tank económico ECES.

El otro candidato presidencial, Hamdin Sabbahi, apuesta por un ambicioso programa de microcréditos —hasta cinco millones de proyectos— y por el desarrollo del sur del país. “Ambos candidatos otorgan al Estado un papel importante en la economía, sobre todo Sabbahi, por su ideología socialista”, explica Helmy. Una posible fuente de financiación sería el Fondo Monetario Internacional. Tras la Revolución del 2011 se iniciaron las negociaciones para un préstamo, pero se encuentran encalladas. Sabbahi ha descartado recurrir a esta institución, pero Al Sisi aún no se ha pronunciado. Quizá su decisión dependa del mantenimiento de la generosidad saudí que, al revés que el Fondo, no exige reformas.

Artículo publicado en EL PAIS el día 27-05-2014

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