Condenados a pena de muerte 529 simpatizantes de la Hermandad

El Cairo.-Un tribunal de la provincia de Minia dictó ayer la condena a muerte más masiva de la historia moderna de Egipto. Un total de 529 personas fueron sentenciadas por el asalto a una comisaria de policía que se saldó con la muerte de un coronel de policía a mediados de agosto del año pasado. El incidente tuvo lugar horas después del brutal desalojo policial del campamento islamista de Rabá al-Audawiya, en el que fallecieron de cientos de personas. Como venganza, los seguidores del ex presidente Morsi, uno de los líderes de los Hermanos Musulmanes, atacaron diversas comisarias e iglesias situadas en sus feudos.

La corte absolvió a 16 de los acusados, sobre los que pesaban los cargos de asesinato de un oficial de policía y de atacar la comisaria de la localidad de Matay, situada en la provincia sureña de Minia. Los 545 imputados estaban considerados simpatizantes de la Hermandad, el movimiento islamista desalojado del poder el pasado 3 de julio tras la intervención del Ejército. Mas de 300 de los procesados fueron juzgados en rebeldía en un juicio que ha suscitado una gran controversia por su falta de garantías procesales, más allá del severa sentencia.

Para empezar, el proceso constó de una sola sesión antes de dictaminar el veredicto, a la que no fue permitida la asistencia de varios abogados de la defensa, según denunció Tarek Fauda, vicepresidente del colegio de abogados de la provincia de Minia. Además, la corte ni tan siquiera permitió a los letrados de la defensa presentar sus argumentos. “Cuando el juicio empezó el sábado, y era solo una sesión procesal, el juez no escuchó a ninguno de los abogados o testigos. Y ni tan siquiera llamó a declarar los acusados. Estamos delante de un grupo de matones, no de una judicatura”, declaró a la agencia Reuters un familiar de uno de los condenados.

“Es dudoso que esta sentencia se aplique. Casi seguro que será anulada. Pero es muy preocupante el hecho de que haya sido incluso emitida”, tuiteó el analista político H. A. Heller. Portavoces de la Hermandad y responsables de organizaciones de Derechos Humanos coincidieron en señalar que la judicatura egipcia está altamente politizada y no es realmente independiente del poder ejecutivo. Está previsto que los letrados de la defensa presenten una apelación a una corte de casación los próximos días. De acuerdo con la ley egipcia, toda pena de muerte firme deber contar con la ratificación del gran muftí de la República, una autoridad religiosa, antes de ser ejecutada.

El duro veredicto se enmarca en una campaña de represión cada vez más intensa contra los Hermanos Musulmanes iniciada después del golpe de Estado del pasado verano. Sus medios de comunicación afines han sido clausurados y la práctica totalidad de sus líderes, incluido su Guía Supremo, Mohamed Badie, se encuentran encarcelados. Varios de ellos comparecerán hoy ante la justicia en otro macrojuicio en relación a los incidentes violentos sucedidos Minia en agosto y por los que están procesadas cerca de 700 personas. A finales de diciembre, el Gobierno declaró “organización terrorista” al histórico movimiento islamista, cuyas periódicas manifestaciones son dispersadas de forma contundente.

La polémica condena coincidió con la reanudación del juicio a una veintena de periodistas acusados de pertenencia o colaboración con banda armada por sus presuntos vínculos con los Hermanos Musulmanes, algo que todos ellos niegan. Si bien la fiscalía asegura que trabajan para la cadena Al Yazira, la emisora catarí sostiene que solo nueve de ellos son realmente empleados suyos. Entre los procesados figuran cuatro reporteros extranjeros, pero solo uno, el australiano Peter Greste, se encuentra detenido en Egipto. Otro periodista de Al Yazira, Abdulá Shami, ha superado ya los 60 días en huelga de hambre en protesta por llevar ya más de ocho meses entre rejas sin haber sido juzgado.

Por otro lado, se espera que durante los próximos días la Junta Electoral Suprema establezca la fecha de las elecciones presidenciales. Según la hoja de ruta aprobada tras la asonada militar, los comicios deberían celebrarse antes de mediados de abril, pero discrepancias sobre la ley electoral han obligado a retrasar esa fecha. El gran favorito es el ministro de Defensa y hombre fuerte del régimen, Abdelfatá al Sisi, que todavía no ha realizado el anuncio oficial de su candidatura a pesar de numerosas filtraciones en este sentido durante los últimos tres meses. Varios de los políticos que habían sonado como aspirantes han renunciado a presentar su candidatura alegando que no serán unas elecciones justas, pues al Sisi cuenta con el favor del aparato estatal.

Artículo publicado en EL PAIS el día 24-03-2014

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