Inciertos aires de libertad en las telenovelas del Egipto post-revolucionario

El Cairo.-Los vaivenes e inesperados giros del panorama político del Egipto posrrevolucionario se reflejan con un corto decalaje en la pantalla de televisión, el medio de comunicación más influyente en un país con una tasa de analfabetismo superior al 30%. En poco más de dos años, y con la inestimable ayuda del Ejército, las masas han conseguido deponer a dos presidentes. Durante este periodo, los creadores de televisión han gozado de una mayor libertad, pero la amenaza de la censura continúa bien presente.

Gracias a su peso demográfico y tradición, Egipto cuenta con la industria cinematográfica y televisiva más potente del mundo árabe. Sin duda, la caída del dictador Hosni Mubarak, que gobernó el país con puño de hierro durante tres décadas, inyectó una bocanada de aire fresco en el panorama televisivo en todos los sentidos. En cuanto a los géneros, se redujo la producción de las tradicionales comedias de enredos en favor de los dramas con un marcado tinte social y político. Además, los guionistas adoptaron una actitud más crítica hacia la autoridad, y denunciaron lacras como la corrupción y el nepotismo.

Un ejemplo de ello es el culebrón Taraf Talet (La tercera parte), cuyo protagonista es un general corrupto, interpretado por el conocido actor Ahmed Fuad Selim. Según el guionista de la serie, Mohamed Amín, que forma parte de una nueva generación de creadores televisivos, Taraf Talet no habría visto la luz si no fuera por la revolución del 2011. “Antes no se podía hablar de la corrupción de la policia. Al menos, no directamente. Por cada policía malo, tenía que haber uno de bueno para salvaguardar la imagen de la institución”, declaró Amín en una entrevista a la agencia France Press.

No obstante, el crítico Nader Adly, que durante años fue el responsable de la sección de televisión del histórico diario al Ahram, discrepa sobre el grado de libertad existente. “No es cierto que la censura haya desaparecido. Antes de filmar cualquier serie, el guion debe pasar por el filtro del Ministerio de Comunicación”, apunta el crítico. “Hay líneas rojas que no se pueden cruzar, más en el ámbito político que en el social. Por ejemplo, la actitud hacia la cúpula del Ejército es reverencial”, añade.

El mes sagrado del Ramadán, en el que los musulmanes deben ayunar durante el día entero, es el momento estelar para las series de televisión. Tras romper el ayuno, las familias se reúnen en torno al televisor para ver el estreno de las superproducciones del año. La multiplicación del número de canales por satélite ha representado un verdadero boom para el sector. En 2012, se filmaron un total de 80 series con un presupuesto de 250 millones de euros. El presente año, a causa de la crisis, la cifra se redujo a 40.

El tema estrella de la última hornada ha sido el islamismo político. “De una forma u otra, un 25% de las series trató este asunto, y la mayoría ofrecieron una visión muy crítica”, comenta Adly. Por ejemplo, El da’aya (El predicador), narra la historia de un clérigo corrupto involucrado en política. La serie fue grabada durante el año de Gobierno de los Hermanos Musulmanes.

Sin embargo, ello no significa que los islamistas fueran más tolerantes que sus predecesores, o pusieran fin a la práctica de la censura. Simplemente, no tuvieron tiempo de reemplazar los máximos responsables de la burocracia estatal, un sector mayoritariamente hostil a la Hermandad.

Tras el golpe de Estado del pasado mes de julio, que muchos perciben como un intento de retornar a una remozada era Mubarak, se clausuraron diversos canales de tendencia islamista y todas las cadenas de televisión adoptaron un discurso único de apoyo sin fisuras al Gobierno. Incluso se ha suspendido el programa de célebre sátiro Bassem Youssef después de haberse mofado de las nuevas autoridades, un indicio poco halagüeño para las series del próximo Ramadán.

Artículo publicado en EL PAIS el día 13-12-2013

One thought on “Inciertos aires de libertad en las telenovelas del Egipto post-revolucionario

  1. Inciertos pero reales aires de libertad en la televisión egipcia, por lo que cuentas, sea por despiste de la época en que han gobernado los HHMM o porqué aún no se han organizado, los del nuevo gobierno, ya que mofarse de él, en cualquier país de Oriente Medio que esté en la situación de Egipto, me imagino que pasaría lo mismo o incluso la censura se pondría más dura.

    Con ésto no digo que esté bien esta posición del gobierno, simplemente pensaba que estaba peor y también me ha sorprendido la cantidad de series que se graban y la multiplicidad de canales por satélite.

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