Iran y EEUU esbozan otro Oriente Medio posible

La inesperada participación del secretario de Estado, John Kerry, en la reunión de Ginebra entre las principales potencias mundiales e Irán para discutir su programa nuclear sugiere que, después de una década de desencuentros, un acuerdo es posible. La importancia del tímido acercamiento entre Irán y EEUU va más allá del dossier nuclear y esboza la posibilidad de un nuevo orden para Oriente Medio, la región más conflictiva del mundo.

Tras la caída del muro de Berlín, y sobre todo con el acceso de George Bush al poder, se configuraron dos ejes regionales antagónicos en Oriente Medio. Uno de ellos, estaba liderado por EEUU, el gran hegemon mundial, y formado, entre otros, por Arabia Saudita, Egipto e Israel. El otro, contaba con Irán como máxima potencia, aliada con Siria y las milicias de Hamás y Hezbolá.

Gracias a la Primavera Árabe, y a la caída o debilitamiento de varios regímenes clave, este orden se tambalea, y podría mutar de forma definitiva si Washington y Teherán fueran capaces de encontrar un fórmula para su coexistencia. El principal escollo es el programa nuclear iraní, al que Occidente atribuye objetivos bélicos.

Oriente Medio es una zona plagada de conflictos, algunos bien enquistados. Probablemente, los más importantes son la guerra civil en Siria y el conflicto secular entre palestinos e israelíes. En ambos, Irán y EEUU han jugado un papel muy importante, a pesar de no estar directamente involucrados en ninguno de ellos. Por lo tanto, el éxito de las negociaciones relanzadas en Ginebra podría introducir modificaciones en las ecuaciones políticas en estos escenarios. No hay que perder de vista que Irán es el gran valedor de Bachar al-Assad y un aliado clave para Hamás, sobre todo tras la caída del islamista Mohamed Morsi en Egipto.

Hasta ahora, parecía que todos estos conflictos solo se podían resolver por la fuerza y la violencia, un enfoque que ya ha convertido la guerra civil siria en la más sangrienta del siglo XXI. La reunión de Ginebra apunta a la negociación como vía alternativa. Ahora bien, los mismos protagonistas que han abierto una rendija a la esperanza, han recordado que aún queda un largo camino por recorrer para llegar a un acuerdo. Tres décadas de hostilidad no se pueden borrar de un plumazo. Además, hay numerosos actores interesados en el fracaso de las conversaciones y el mantenimiento del status quo. Los primeros, en el interior de ambos países.

“Esta es una ocasión histórica porque, con la reciente victoria de Rohani, por primera vez en muchos años tanto en Irán como en EEUU poseen gobiernos pragmáticos que apuestan por la negociación”, sostiene Trita Parsi, el presidente del Consejo Nacional Irano-Americano. “Ahora bien, en ambos países los sectores conservadores son muy poderosos, y desean el fracaso de las conversaciones. Los presidentes Obama y Rouhani necesitan resultados tangibles pronto para neutralizar estas presiones”, añade.

También en la propia región hay actores contrariados por la détente entre los dos enemigos históricos. Entre ellos, Arabia Saudita e Israel. El reino saudí, pilar tradicional de la política de EEUU en la región, compite con Irán por la hegemonía en el Golfo Pérsico, y teme que un acuerdo entre Washington y Teherán se haga a expensas de sus intereses. En concreto, Riad recela de un cambio en el equilibrio de fuerzas entre ambos países si se permite al régimen de los ayatolás poseer la capacidad de fabricar una bomba nuclear en cuestión de meses. En un reciente reportaje, la cadena BBC apuntaba que Riad podría tener un acuerdo con Pakistán para que le facilitara varias cabezas nucleares.

Un temor parecido padece el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, que ha dicho no sentirse comprometido con ningún acuerdo que pueda salir de Ginebra. De hecho, las tres reuniones que Kerry ha mantenido con Netanyahu durante los últimos días no solo tienen como objetivo relanzar el proceso de paz con los palestinos, sino garantizarle que Washington no está planeando permitir que Irán se convierta de facto de una potencia nuclear.

Durante los próximos meses sabremos si Washington y Teherán son capaces de encontrar una salida satisfactoria para ambos en la cuestión nuclear. El acuerdo no solucionaría de golpe los otros conflictos de la región, pero sí abriría la puerta a una nueva dinámica. Un exhausto y Oriente Medio lo necesita.

Artículo publicado en La Nación el día 10-11-2013

One thought on “Iran y EEUU esbozan otro Oriente Medio posible

  1. Me parece muy interesante el artículo y como bien dice yo lo veo posible a largo plazo. No se pueden tolerar más muertes inocentes sangrientas ni en Siria ni en otros países del Oriente Medio ni del mundo, en pleno siglo XXI, porque ahora mismo estamos peor que en la época de las invasiones bárbaras.El mundo entero y Oriente Medio el primero, necesitan paz y normalizar su vida, porque este lastre de no producción, ni turismo lo pagarán las generaciones que ahora son jóvenes. Ojalá se encuentren formas de diálogo y consenso, que ya sabemos que no serán de hoy para mañana, pero paso a paso también se puede conseguir un buen objetivo y que sea la democracia la que gobierne, no más autoritarismo, por favor.

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