Choques entre ejército e islamistas cerca de Tahrir

El Cairo.-Después de varias semanas de manifestaciones menores en el centro de El Cairo, el viernes los Hermanos Musulmanes volvieron a sacar miles de personas a la calle contra el “golpe de Estado militar” del pasado 3 de julio. Desde varios puntos diversos, los islamistas intentaron tomar la plaza Tahrir, pero las fuerzas de seguridad lo evitaron a base del lanzamiento de gases lacrimógenos y de disparos. Según el ministerio de Sanidad, en los disturbios murió una persona, y una quincena resultaron heridas.

Desde el derrocamiento de Morsi, las fuerzas de seguridad han impedido a los activistas islamistas acercarse a Tahrir. Los primeros días, la plaza estaba sellada. Luego se relajó el control, pero aún ahora está cerrada su parada de Metro. Y es que Tahrir continúa teniendo un gran valor simbólico que las nuevas autoridades no quieren conceder a sus adversarios.

El domingo es una fiesta nacional en Egipto, y se celebrarán el 40 aniversario de la guerra de la última guerra contra Israel. Ya hace días que los militantes de la Hermandad están calentando motores, y en las paredes de la capital se puede ver algunas pintadas del 6/10. En las resdes sociales corría la noticia que los islamistas pretendía ocupar Tahrir el domingo, pero se avanzaron en dos días.

A causa del acoso policial, los militantes de la cofradía no saben el punto de concentración de las manfistaciones de los viernes hasta horas antes de su inicio. Una de las más multitudinarias tuvo lugar en el barrio de Manial, al sur de Tahrir. Después de dar varias vueltas por la zona, la manifestación se encaminó en dirección al norte. “Me parece que vamos a Tahrir”, dijo con una sonrisa Hassan, un joven miembro de la cofradía.

En Manial, se vivieron algunos momentos de tensión cuando un grupo de adolescentes atacó la marcha con pedruscos, un anticipo de la violencia que vendría. No obstante, la manifestación transcurrió en un ambiente festivo, entre gritos contras las autoridades militares. Había bastantes chicas, todas estrictamente veladas, e incluso alguna familia. A medida que avanzaba la tarde, la manifestación iba creciendo hasta reunir a varios miles de personas. “La mayoría de la población está con nosotros. No será fácil, pero al final derrotaremos a los golpistas”, decía convencido Hassan, contradiciendo las opiniones de la mayoría de analistas.

Aparte de algún retrato de Morsi, una mano negra sobre un fondo amarillo era la protagonista de la mayoría de carteles y banderas. Se trata del símbolo de la masacre del campamento Rabá al-Audawiya, donde murieron centenares de seguidores de Morsi a mediados de agosto. Una de las manifestaciones de la Hermandad trató de reocupar también los aledaños de la mezquita, pero las fuerzas de seguridad lo evitaron.

Al acercarse a Tahrir, Hassan compró una mascarilla en una farmacia. Avezado en las protestas -estuvo en Rabá al-Audawiya-, presagiaba altercados. Apenas unos minutos después, el aire se impregnó de un fuerte olor de gases lacrimógenos, y la marcha empezó a retroceder. Mientras algunos manifestantes intentaban convencer al resto de continuar la marcha, en la boca de la calle aparecieron dos tanquetas militares con sendas ametralladoras. Aceleraron hacia los manifestantes, miestras se oía una retahíla de disparos, y la multitud se dispersó en desbanda.

La batalla se prolongó durante diversos minutos en las calles adyacentes a Tahrir, pues a la refriega se sumaron grupos de civiles que, armados con cuchillos, lanzaron botellas y piedras a los activistas islamistas que huían despavoridos. “Son vecinos del barrio que detestan a los Hermanos”, dijo un tendero que observaba atentamente los disturbios frente a la puerta de su comercio.

Los altercados, replicados en varias ciudades del país, llegan un día después de que la máxima responsable de la diplomacia europea, Catherine Ashton, realizara una visita a la capital egipcia. Ashton se entrevistó con los principales líderes del país, incluido el ministro de Defensa, Abdelfattá al Sissi, y una delegación de los Hermanos Musulmanes.

Antes de volver a Bruselas, Ahston hizo una llamada a la reconciliación, pero aseguró que no era portadora de ninguna iniciativa de mediación. “La solución están en las manos de los egipcios”, declaró. Así las cosas, de momento, no se ve un final cercano a la crisis política que atraviesa el país. Tanto el gobierno como los líderes de la Hermandad continúan enrocados en sus posturas.

Artículo publicado en El PAIS el día 4-10-2013

One thought on “Choques entre ejército e islamistas cerca de Tahrir

  1. Ya se ve que en Egipto hay dos facciones bien enfrentadas.. Ellos sólo cuentan con las armas, sean piedras, palos, cuchillos, gases lacrimógenos o tanquetas. La comunidad internacional debería intervenir, pues hay expertos en mediación, no tiene porque ser Ahston. Como dice ella la solución ha de venir de los propios egipcios, pero si ellos tienen los ojos vendados, ¿no podrían ir mediadores persuasivos para que dialoguen tres, cuatro, cinco veces, las que haga falta, para llegar a un acuerdo?. Que cedan todos un poco, y se les haga ver que con esta lucha lo único que logran es desangrar el país e ir ensanchando el camino de la pobreza.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s