Mohamed Badie, la caída del líder intocable

El Cairo.-Aunque el histórico movimiento islamista de los Hermanos Musulmanes pasó la mayor parte de sus 85 años de historia en la clandestinidad, no sufría una represión tan dura como la actual desde la revolución de 1952, liderada por Gamal Abdul Nasser.

Los Hermanos Musulmanes recibieron ayer un nuevo golpe durísimo en la ofensiva del gobierno egipcio para erradicarlos: el arresto de su guía supremo, Mohammed Badie.

Con su caída, prácticamente la totalidad de la cúpula de la cofradía se encuentra ya entre rejas. Además, durante la última semana, cientos de sus seguidores murieron y cerca de un millar fueron detenidos.

Mohammed Badie fue arrestado de madrugada en un apartamento situado cerca de la mezquita de Rabah al-Audawia, centro neurálgico de las protestas islamistas hasta el pasado miércoles.

Ese día de furia represiva contra los campamentos de los islamistas murió su hijo, Ammar Badie, de 37 años, de dos disparos en la cabeza. Sin duda, ése fue el mayor de los sacrificios de una vida consagrada a los Hermanos.

El líder espiritual de la cofradía cuenta con un largo historial de activismo político y no es ajeno a la experiencia de la prisión. A los 22 años, y poco después de graduarse en la facultad de veterinaria, fue arrestado por primera vez y sentenciado a 15 años de cárcel, de los que sólo cumpliría nueve.

LA LÍNEA ROJA

Badie sería de nuevo encarcelado en otras varias ocasiones, pero nunca durante tanto tiempo. Considerado representante del ala conservadora de los Hermanos Musulmanes, en 2010 fue elegido guía supremo, un cargo investido de una autoridad tanto política como religiosa.

Junto con él ascendió una generación de dirigentes liderada por el empresario Kairat al-Shater y Saad Katatny, ex presidente del Parlamento, ambos detenidos poco después del golpe de Estado contra Mohammed Morsi.

A Badie se lo acusa de incitar a la violencia a los seguidores de Morsi en varios discursos de julio pasado, el mismo cargo que pesa contra los demás líderes islamistas detenidos.

En la época de Mubarak, los dirigentes de la cofradía eran arrestados de forma cíclica, pero el guía supremo era considerado intocable.

El hecho de que las autoridades hayan cruzado esta línea roja envía el mensaje de que están dispuestos a llegar hasta el final en su estrategia de aplastar el movimiento islamista.

La Casa Blanca reaccionó con rapidez y criticó ayer la detención de Badie al considerar que es contraria al compromiso del ejército de apadrinar un “proceso político inclusivo”.

LA MORAL MILITANTE

Pocas horas después del arresto, una página web afiliada al brazo político de la cofradía, el Partido de la Libertad y la Justicia, anunció el nombramiento de Mahmoud Ezzat, mano derecha de Badie, como nuevo líder interino. Sin embargo, posteriormente el propio partido lo desmintió.

“El guía supremo lo elige el Consejo Nacional, que aún no se ha reunido. Por lo tanto, Mohammed Badie continúa en el cargo. Ahora bien, mientras esté retenido, el número dos, Mahmoud Ezzat, asumirá temporalmente sus tareas administrativas”, declaró a la nacion un vocero del partido.

Por ahora, y a pesar de las embestidas, la organización planea mantener su actitud desafiante.

Sin embargo, en las manifestaciones nocturnas en desafío al toque de queda sólo participaron cientos de personas, lo que podría interpretarse como una señal de que las medidas represivas hicieron mella en la moral de la militancia.

Habrá que esperar al próximo viernes, día festivo y el tradicional para las protestas multitudinarias, para evaluar con mayor precisión la fortaleza de las movilizaciones.

“Este régimen no conseguirá su objetivo de destruir a los Hermanos Musulmanes. Hace más de 80 años que existimos y en muchas ocasiones sufrimos la represión, pero ningún régimen, ni el de Nasser, ni el de [Anwar el-Sadat] Sadat ni el de Mubarak, consiguió eliminarnos”, sostuvo Hamza Zauba, un dirigente del brazo político del movimiento.

Su opinión es compartida por numerosos activistas y expertos.

“Paradójicamente, el golpe impidió la derrota política del islamismo. La gente empezaba a darse cuenta de que su proyecto político era un fracaso, incluso sus propios militantes. Pero la represión es tan brutal que ahora la militancia cerró filas en torno de los dirigentes”, dijo el activista y bloguero progresista Tarek Shalabi.

Artículo publicado en La Nacion el 21-08-2013

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