La justicia egipcia ordena repetir el juicio a Mubarak

La justicia egipcia reabrió ayer las heridas las heridas de la revolución, aún doloridas y mal cerradas en una turbia transición. Un tribunal de apelaciones falló a favor del recurso interpuesto por Hosni Mubarak, anulando su condena a cadena perpetua y ordenando la celebración de un nuevo juicio. El dictador depuesto cumplía la misma pena que su ministro del Interior, Habib al-Adly, a causa de la muerte de más de 850 personas a causa de la represión de los manifestantes durante la rebelión que puso fin al antiguo régimen.

En aquel largo y mediático juicio, que fascinó al país entero, fueron absueltos los hijos del dictador, Gamal y Alaa, además de seis altos cargos policiales. Todos ellos deberán comparecer de nuevo ante la justicia. Casi dos años después de la victoria de Tahrir en su pulso con el último faraón, ningún responsable de las fuerzas de la seguridad ha aún sido condenado por la matanza cometida durante los 18 días que duró la revuelta.

Las fuerzas revolucionarias atribuyen este hecho a la falta de cooperación de las autoridades policiales con las pesquisas judiciales. Y es que el aparato represivo del Estado no ha sido aún purgado o reformado. El juicio a Mubarak podría no ser el único en repetirse. Una comisión de investigación creada por el presidente Morsi ha aportado nuevas evidencias sobre la muerte de los manifestantes, y la fiscalía está estudiando la posible reapertura de varios procesos.

El veredicto judicial ha sorprendido a pocos analistas. El pasado mes de junio, cuando llegó el veredicto a Mubarak, varios juristas ya señalaron que los cimientos legales de la sentencia eran endebles. En una larga disertación previa a pronunciar la condena, el propio juez admitió que no disponía de pruebas concluyentes contra el dictador. No obstante, consideró que, como jefe de Estado, debía asumir la responsabilidad penal por la matanza.

De momento, el veredicto no propiciará la salida de prisión de Mubarak o al-Adly, ya que ambos están procesados por otras causas de corrupción y abuso de poder. En particular, al expresidente se le acusa de haber recibido regalos valorados en cerca de un millón de dólares por parte del director del periódico Al Ahram.

A sus 84 años, Mubarak se encuentra ingresado en un hospital militar desde hace un par semanas a causa de una caída en la bañera que le provocó la fractura de tres costillas. Desde su llegada a la cárcel de Tora, situada en un suburbio de El Cairo, los rumores sobre la delicada su delicada salud han sido constantes.

El veredicto puede servir para inflamar de nuevo la agitada escena política egipcia. La reapertura de la cuestión de la justicia transicional es una arma de doble filo para los Hermanos Musulmanes, el partido de Morsi. Por un lado, les permitirá desviar la atención de las carencias en la gestión del gobierno. Pero por otro, hará crecer la presión sobre el raïs para que rompa el acuerdo que alcanzó con la cúpula del ejército por el cual garantizaba su neutralidad política a cambio de la inmunidad judicial.

Artículo publicado en La Nación el 14-01-2013

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