Ideología y corporativismo se mezclan en la rebelión de los jueces en Egipto

Una de las primeras grietas profundas en el autocrático edificio construido por Hosni Mubarak la escarvó un grupo de jueces reformistas liderados por Ahmed Mekki en 2005. Los magistrados denunciaron públicamente el fraude masivo que se produjo en las elecciones presidenciales de aquel año, inspirando las protestas del movimiento Kifayah. Egipto ha cambiado mucho desde entonces, y la posición de Mekki también, pues hoy está al otro lado de la trinchera. Nombrado ministro de Justicia por el presidente Morsi, está desempeñando el papel de mediador entre la judicatura y presidencia.

Otros jueces también han experimentado un drástico cambio de papeles, como Abdel Maguid Mahmoud, el fiscal general cesado por Morsi el pasado jueves, y antiguo hombre de confianza de Mubarak. Mahmud es uno de los personajes que está liderando la insurrección de los jueces contra el decreto de Morsi que le sitúa por encima de la ley. De ahí que los islamistas acusen a los jueces rebeldes de ser “fulul”, vestigios del antiguo régimen que pretenden abortar el triunfo de la revolución.

Sin embargo, la realidad es más compleja, pues también hay magistrados que se oponen a Morsi que son favorables a la revolución, pero de tendencia laica. Y es que la judicatura no escapa a la profunda polarización de la sociedad egipcia entorno al eje que configura el rol del Islam en la vida pública.

Uno de los pilares de la dictadura de Mubarak era su esencia corporativista. A cambio de secuestrar cualquier tipo de debate político, su contrato social incluía la concesión privilegios y una amplia autonomía a la burocracia, y a las principales instituciones del Estado. Ahora bien, ello no significa que no intentara “domesticarlos” colocando en sus más altas instancias a personas de su confianza.

Los militantes islamistas estaban totalmente vetados para esos puestos. Los servicios de inteligencia interna, los temidos mujabarat, nunca habrían permitido que medrara un miembro de los Hermanos Musulmanes. No obstante, sí tenían cabida personas religiosas y de una moral social conservadora. Muchos de ellos, tras la revolución abandonaron su apatía política para simpatizar o incluo ingresar en algún partido islamista, como Mahmud Khodeiri, prominente juez y diputado de la Hermandad. Si a ello añadimos el compromiso social de otros magistrados, la judicatura dista de ser un grupo monolítico a nivel ideológico.

En la última rebelión de las togas, se solapan la ideología, el interés corporativo e incluso las rencillas personales. Según Nathan Brown, un catedrático especializado en el sistema judicial egipcio, “los jueces, como otras instituciones del Estado, aspiran a mantener su autonomía” en el Egipto post-revolucionario, y recelan de los intentos del ejecutivo y del legislativo de interferir en sus asuntos. Este objetivo, compartido por una mayoría de jueces independientemente de su ideología, se ve directamente amenazada por el “decretazo” de Morsi.

Por su estatus, el Consejo Judicial Supremo, órgano máximo de la judicatura y encaraga de nombra y promocionar a los jueces, ha desempeñado papel central en el conflicto. En su seno, hay una mayor pluralidad de sensibilidades que en otros órganos, como el Tribunal Constitucional, abiertamente hostil a la Hermandad. Aunque su rechazo al “decretazo” ha sido clara, ha abierto la puerta al diálogo con el presidente, intentando disuadir a los magistrados de hacer huelga.

El Club de los Jueces, el colegio profesional mayoritario, ha sido hasta ahora el más contundente en sus críticas hacia Morsi. En una reunión de urgencia, decidió urgir a sus miembros a declararse en huelga indefinida hasta que Morsi retire su decreto. El presidente del Club, Ahmed al-Zend, es conocido por ser un azote de los islamistas y un simpatizante de Mubarak. El pasado mes de julio, después de Morsi ordenara la restitución del Parlamento revocando una sentencia del Constitucional, al-Zend llegó a amenazar con no supervisar las próximas elecciones.

En el otro extremo se sitúa la asociación Jueces por Egipto, de tendencia reformista, que sí ha apoyado de forma expresa el decreto de Morsi debido a la necesidad de “purgar” el estamento judicial de elementos corruptos y afines al antiguo régimen. Situado entre ambos, encontramos el Movimiento Judicial, un grupo también de jueces reformistas, pero que ha criticado a Morsi por atentar contra el Estado de Derecho.

Consciente del papel clave de los tribunales en el proceso de transición, la Hermandad intentó cooptar a algunos de los magistrados más prominentes, conocidos por su activismo a favor de la independencia judicial. El hermano de Mekki, el también juez Mahmud Mekki ocupa el cargo de vice-presidente, y prestigioso Hossam al-Geriany, es el presidente de la Asamblea Constituyente.

Artículo publicado en El PAIS el 28-11-2012

One thought on “Ideología y corporativismo se mezclan en la rebelión de los jueces en Egipto

  1. Es muy normal que se mezclen diferentes ideologías en el cuerpo del poder judicial, ocurre en todos los países. Lo que más me ha sorprendido es el tema del corporativismo heredado de la era Mubarak.
    No entiendo nada de legislatura, pero por el artículo, y por mi manera de ser, me inclino a favor de El Consejo Judicial Supremo que es el que ha abierto la puerta al diálogo con Morsi.
    Quizá soy demasiado optimista, pero confío mucho que con el diálogo se pueden resolver grandes conflictos.
    Hay que dejar de lado el protagonismo y buscar el bien común y eso tanto el Presidente como la Judicatura lo deberían tenerlo muy claro, sino mal vamos.

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