Egipto retira su embajador de Egipto por la crisis de Gaza

Las delicadas relaciones entre Israel y el Egipto post-revolucionario se encuentran en su peor momento a causa de la escalada de violencia provocada por el asesinato el miércoles del líder de las milicias de Hamás, Ahmed al-Jabari. El presidente egipcio, Mohamed Morsi, ha retirado su embajador en Tel Aviv como muestra de protesta por la ofensiva israelí. Por su parte, el embajador israelí en Egipto, Yaakov Amitai, ha abandonado el país árabe, si bien fuentes del gobierno de Israel aseguran que su viaje no está relacionado con la crisis.

En declaraciones a la televisión egipcia emitidas el jueves por la mañana, el “raïs” egipcio condenó de forma contundente los ataques de Israel contra Gaza. “Los israelíes deben entender que esta agresión es inaceptable, y que podría llevar la inestabilidad a toda la región”, advirtió Morsi. Las autoridades egipcias han puesto en marcha toda su maquinaria diplomática para frenar la escalada del conflicto, y han solicitado una reunión de urgencia de la Liga Árabe el sábado.

Morsi aseguró haber abordado la crisis con Obama en una conversación telefónica con la finalidad de “restablecer la calma”. Por su parte, el ministro de Exteriores egipcio, Mohamed Kamel Amr instó a su homóloga estadounidense, Hillary Clinton a “intervenir para poner fin a la agresión de Israel contra el pueblo palestino de Gaza”, según informó el ministerio en un comunicado oficial.

Otra de las acciones de El Cairo en respuesta a la ofensiva de Israel fue abrir el paso fronterizo de Rafah, que une a Egipto con la franja de Gaza, según informa la agencia alemana DPA. La entrada de personas y bienes a Egipto está habitualmente sometida a numerosas restricciones, por lo que el comercio entre ambos territorios se realiza a través de túneles subterráneos.

El ascenso al poder de Morsi, cuya organización, los Hermanos Musulmanes, tiene un vínculo ideológico con Hamás levantó enormes esperanzas entre los líderes islamistas palestinos. Sin embargo, hasta el momento, el “rais” no ha alterado de forma significativa la política hacia Gaza. En parte, ello es consecuencia de un oscuro ataque contra un puesto del ejército cercano a la frontera de Gaza que se saldó con la muerte de 16 soldados egipcios.

La actual crisis supone toda una prueba de fuego para Morsi, que debe buscar un difícil equilibrio entre canalizar a nivel diplomático la indignación que sienten los egipcios por los ataques contra Gaza pero, a la vez, no comprometer sus relaciones con EEUU, ni entrar en un conflicto abierto con Israel.

La dificultad de su tarea se puso de manifiesto después de hacerse público un comunicado oficial de los Hermanos Musulmanes que urge al gobierno a romper las relaciones diplomáticas con Israel. En su nota, la cofradía insta a los egipcios a participar en concentraciones de protesta delante de todas las mezquitas del país a las 15.00 horas, además de convocar a una gran manifestación el viernes en los alrededores de la mezquita de Al Azhar.

“El gobierno no puede hacer menos que cortar todas las relaciones con el ente sionista, ya que el Estado egipcio necesita ejercer de modelo para los árabes y los musulmanes”, afirma el comunicado, que condena también a EEUU por su apoyo incondicional a Tel Aviv, y también a los Estados árabes por “permanecer de brazos cruzados mientras se vierte sangre palestina”.

La ambigua política de Egipto en relación al conflicto en Palestina fue una de las puntas de lanza de los ataques de la Hermandad contra el régimen de Mubarak. No obstante, el margen de maniobra de Morsi en este asunto es limitado, pues Egipto necesita mantener unas buenas relaciones con Occidente para relanzar su maltrecha economía.

De ahí que, hasta ahora, más allá de algunos gestos, como negarse a pronunciar la palabra “Israel” en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el “raïs” egipcio haya mantenido la política hacia Israel. De hecho, antes del estallido de esta última crisis, el jefe de los servicios egipcios había ejercido de nuevo de mediador para la consecución de una treguar entre Hamás e Israel.

Asimismo, no hay que olvidar que Mubarak también retiró su embajador a Israel en diversas ocasiones como respuesta a estallidos de violencia entre el Estado hebreo y sus vecinos. En concreto, lo hizo los años 1982, 1988, 2001 y 2005 como consecuencia de los ataques isralíes contra libaneses y palestinos.

Israel y Egipto firmaron los acuerdos de paz de Camp David el año 1979, que sentaron las bases para el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas. Tras la revolución egipcia, las relaciones entre ambos países se han deteriorado. El momento de mayor tensión se vivió en septiembre del 2011, cuando un grupo de manifestantes asaltó la embajada israelí en El Cairo, forzando un cambio de la sede de la legación.

Artículo publicado en El PAIS el 15-11-2012

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