La salud de Mubarak añade incertidumbre a un Egipto confuso

Egipto vive días de gran tensión e incertidumbre. A las dudas que existen respecto al ganador del ballottage del pasado fin de semana, con ambos candidatos proclamando su victoria en sendas ruedas de prensa, se añadió el martes la intriga sobre estado de salud del ex dictador Hosni Mubarak. Un día después de que fuentes médicas lo declararan “clínicamente muerto” y enseguida lo dismintiera un general de la Junta Militar que gobierna el país, aún se ha aclarado de forma oficial cuál es su diagnóstico, y circulan por el país árabe todo tipo de teorías y rumores.

El último de ellos lo ha difundido el abogado de Mubarak, Yosri Abdel Razeq. Según su versión, el ex “raïs” se habría caído en el baño el martes por la tarde, lo que provocó un coágulo sanguíneo en el cuello. El accidente habría sucedido a primera hora de la tarde, y a las 17.00 horas, mucho antes de la filtración a la prensa sobre su entrada en estado de coma, el “faraón destronado” habría sido trasladado de la prisión de Tora a un hospital militar de Maadi.

“Estuvimos sorprendidos por lo que nosotros llamamos la histeria de los medios en Egipto”, declaró Abdel Razeq, que aseguró que los médicos que tratan a Mubarak enseguida le proporcionaron medicinas para deshacer el coágulo. El abogado informó que el equipo legal del ex dictador, de 84 años de edad, solicitó oficialmente su puesta en libertad por razones de salud. Además añadió que estarían dispuestos a aceptar su traslado a otro país, siempre y cuando “los médicos así lo aconsejaran”.

La última filtración aparecida en el periódico oficialista Al Ahram apunta a que el estado de salud de Mubarak continúa siendo delicado, pero que ha salido del coma. “Los tres próximos días serán claves para saber si sobrevive”, afirma el diario citando fuentes médicas. Incluso en caso de una mejora repentina, es posible que Mubarak “no recupere algunas de las facultades mentales básicas”. Por otra parte, sus hijos, Alaa y Gamal, recibieron ayer un permiso oficial de las autoridades para visitarle en el hospital de Maadi.

A pesar de la vorágine mediática que ha suscitado el presunto deterioro de la salud de Mubarak, la ciudadanía parece estar mucho más preocupada por el resultado del ballottage, y la posibilidad de que la confrontación política entre militares y Hermanos Musulmanes adopte tintes violentos. El ex dictador es una reliquia de un pasado controvertido, pero su muerte no tendría un efecto directo en la política del país. Tan sólo si recibiera un funeral militar con los honores propios de un héroe de guerra, podría haber una erupción de rabia de sus detractores. Por si acaso, fuentes oficiales han filtrado al Ahram que sus exequías serán exclusivamente de tipo familiar.

La incertidumbre no sólo envuelve el estado de salud de Mubarak, sino todo el panorama político del país. Y todo indica que podría prolongarse más de lo inicialmente esperado. A última hora de ayer varias agencias de prensa informaron que la Junta Electoral aplazaba indefinidamente la publicación oficial de los resultados prevista para hoy. Unas horas antes, Hatem Bagato, su secretario general, ya había advertido que no podía confirmar a qué hora el organismo anunciaría los resultados debido al elevado número de alegaciones presentadas por ambos candidatos que debía estudiar.

En concreto, la campaña del islamista Morsi ha presentado 150 denuncias contra su adversario. Las realizadas por Shafiq, considerado el candidato preferido del ejército y el llamado “Estado profundo” ascienden a 221. Aunque ambos aspirantes se declararon vencedores, según las cuentas de los medios de comunicación y del colegio de abogados, que se encargó de supervisar los comicios, Morsi fue el más votado.

Durante los útlimos días, se ha producido una escalada de tensión verbal en la escena política que puede augurar nuevos disturbios callejeros. A raíz de la celebración de una manifestación multitudinaria en la Plaza Tahrir convocada por los Hermanos Musulmanes para protestar por la disolución del Parlamento y la promulgación de una declaración constitucional que amplía los poderes de la Junta Militar, varios líderes islamistas lanzaron serias advertencias a las autoridades.

El portavoz de la Hermandad, Mohamed Gozlan, pronosticó “una peligrosa confrontación entre el pueblo y el ejército” si no se reconoce la victoria de Morsi. La Junta Militar también movió pieza, y desplegó tanques y blindados con miles de soldados en varios puntos vitales de las infraestructuras del país. Sin duda, la atribulada transición egipcia ha entrado en su fase más turbia y peligrosa.

Artículo publicado en La Nación el 21-06-2012

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