El Constitucional disuelve el Parlamento antes de las elecciones

El Tribunal Constitucional volvió a situar ayer la azarosa transición egipcia en la senda de la confusión legal y política. A menos de 48 horas para el inicio de una segunda vuelta decisiva, la corte ordenó la disolución de las dos cámaras del Parlamento, el único logro de peso después de 15 meses de transición democrática. La decisión vuelve a concentrar el poder legislativo, además del ejecutivo, bajo el control de la Junta Militar, igual que sucedió la noche del 11 de febrero del 2011, cuando Hosni Mubarak renunció a la presidencia del país.

En un fallo no menos polémico, el tribunal declaró inconstitucional la llamada “ley de aíslamiento”, aprobada a mediados de abril por el Parlamento, y que tenía como finalidad privar de sus derechos políticos a los altos cargos del régimen de Mubarak. En caso de haber avalado la norma, la Junta Electoral se habría visto obligada a descalificar a Ahmed Shafiq, el último primer ministro del “raïs” destronado.

Shafiq se enfrentará el próximo sábado y domingo en las urnas a Mohamed Morsi, el candidato de los Hermanos Musulmanes. Para la cofradía islamista, el duelo ha cobrado una mayor trascendencia, e incluso dramatismo, tras la sentencia de ayer. En cuestión de pocos días, la Hermandad puede pasar de aspirar a hacerse con las riendas de todas las principales instituciones del Estado, a perder todas las cuotas de poder atesoradas durante los últimos meses.

En las elecciones legislativas del pasado invierno, las primeras celebradas después de la revolución, la marca electoral de llos Hermanos Musulmanes obtuvieron una victoria abrumadora, quedándose a sólo un paso de la mayoría absoluta en las dos cámaras del Parlamento. Ello les permitió escoger una Asamblea Constituyente hecha a su medida.

Tras permanecer bloqueada por los desacuerdos con los liberales, el organismo debía reanudar sus trabajos la próxima semana. Puesto que la Junta Militar ayer guardó un misterioso silencio, se desconoce si se anulará también la formación de la Asamblea Constituyente, y será la cúpula militar quien elija los miembros a sus antojo para garantizar que en la Carta Magna se respetan sus intereses vitales.

Mientras algunos políticos y observadores no dudaron en calificar de “golpe de Estado” la intervención del Tribunal Constitucional, en la única reacción pública de la Hermandad, Morsi exhibió un tono sorprendentemente comedido. El candidato islamista apeló al “respeto a las decisiones de la justicia”, y negó cualquier comparación con un pronunciamiento militar. Su moderación podría significar que la Hermandad se encuentra en negociaciones secretas con la Junta Militar para repartirse pacíficamente el poder y evitar un choque de trenes. O bien podría ser una expresión de debilidad habida cuenta de que la justicia debe resolver próximamente una demanda de ilegalización de la organización.

La justificación legal de la disolución de las dos cámaras se encuentra en la inconstitucionalidad de la ley electoral que rigió su elección. De acuerdo con esta normativa, dos tercios de los diputados de la Cámara Baja debían ser elegidos por un sistema de listas de partidos, y el tercio estaría reservado a candidatos independientes. Sin embargo, tras un acuerdo entre la Junta Militar y las fuerzas políticas, se enmendó la norma para permitir que personas afiliadas a partidos pudieran concurrir a las circunscripciones individuales.

La demanda contra la ley electoral, presentada por un abogado egipcio, argumenta que esta enmienda socava las opciones de poder servir en el Parlamento para los ciudadanos independientes. Esta no es la primera vez que el Constitucional invalida unos resultados electorales con esa misma justificación legal. En concreto, ya lo hizo en los años 1987 y 1990.

Puesto que la cúpula del poder judicial está aún copada por magistrados de la confianza de Mubarak, los dos fallos de hoy se interpretan bajo un prisma político, y no meramente legal. Tanto el contenido de los veredictos como el reciente decreto de la Junta Militar que permite a los servicios de inteligencia el arresto de ciudadanos en manifestaciones parecen formar parte de un plan para una restauración del antiguo régimen en toda regla. La culminación de este empeño sería la victoria de Shafiq en la segunda vuelta. ¿Permitirá el pueblo egipcio un retorno al pasado?

Artículo publicado en La Nación el día 15-06-2012

One thought on “El Constitucional disuelve el Parlamento antes de las elecciones

  1. Pero que juego tan sucio el de la Junta Militar… Ya se veía venir que no soltarían el poder fácilmente, pero ahora se han cargado de un plumazo la aspiración de millones de egipcios de tener un país democrático, porqué aunque se vote este fin de semana, el paso dado ayer seguramente ha sembrado de dudas y malestar a muchos ciudadanos egipcios.
    Ojalá a la hora de las votaciones no se dejen intimidar ante las urnas por las promesas de Shafiq, porqué de ganar éste las elecciones, como dice Ricard retornarían al pasado y moverían los hilos de la política los mismos que gobernaban en tiempos de Mubarak. En fin que serían, con perdón, los mismos perros con distintos collares.

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