Una sociedad dividida espera el veredicto del juicio a Mubarak

En los últimos días, Egipto acumula, uno tras otro, hitos históricos. Una semana después de haber celebrado sus primeras elecciones presidenciales libres, el gigante árabe se despertó el viernes sin estar ya bajo el estado de emergencia, vigente de forma ininterrumpida desde 1981. Y mañana sábado está previsto que el tribunal que ha juzgado durante los últimos diez meses al “raïs” depuesto, Hosni Mubarak emita su esperado fallo.

El pase a la segunda vuelta de las presidenciales del país de dos candidatos antagónicos, y que despiertan un fuerte rechazo en amplios sectores de la sociedad, ha monopolizado la atención de los egipcios. En los quioscos, en la cola de la panadería, y sobre todo en los cafés, se forman corrillos en los que partidarios de votar a Ahmed Shafiq, el último primer ministro de Mubarak, y de Mohamed Mursi, el candidato de los Hermanos Musulmanes, discuten acaloradamente.

Sin embargo, es de esperar que, en las próximas horas, el juicio al “último faraón”, uno de los gobernantes más longevos en la larga Historia de Egipto, vuelva a ocupar el centro del debate social. De hecho, sus primeras sesiones el mes de agosto pasado, retransmitidas en directo por televisión, crearon una verdadera fiebre mediática en el país.

“Estamos esperando ansiosamente el fallo. Un veredicto que lo declarara inocente desencadenaría una reacción horrible”, ha declarado George Ishaq, un veterano activista político que durante años fue unos de los opositores más célebres a Mubarak. “Espero que el veredicto sea de culpabilidad, pero no se qué esperar de un juicio celebrado bajo gobierno militar”, sostiene Mohamed, un joven militante de los Hermanos Musulmanes, la histórica organización islamista.

Sin embargo, Mubarak cuenta también con sus defensores en una sociedad que se ha ido polarizando a medida que se sucedían los enfrentamientos violentos en una convulsa transición. “Vivíamos mejor con Mubarak. Había orden y estabilidad, y la economía estaba mucho mejor. Es injusto que el “raïs” se vea en la jaula de los acusados. Hizo mucho por Egipto”, comenta Ehab, un taxista que votó a Shafiq, y al que los resultados de la primera vuelta han dado motivos para expresarse sin complejos.

En caso de ser declarado culpable por su complicidad con la represión de las manifestaciones durante la revolución, que se saldaron con más de 800 muertos, el ex presidente se enfrentaría a la pena de muerte, siguiendo los pasos de Saddam Hussein. En la misma situación se encuentran seis de sus ayudantes, entre ellos Habib el-Adly, su ministro del Interior. Además, Mubarak también se enfrenta a varios cargos de corrupción junto a sus dos hijos, Gamal y Alaa.

De acuerdo con las informaciones que se filtraron a la prensa de las últimas sesiones, celebradas a puerta cerrada, los abogados que representan a las víctimas de la rebelión han sido incapaces de presentar pruebas sólidas sobre la implicación directa de Mubarak en la represión. En su testimonio, el presidente de la Junta Militar, el mariscal Hussein Tantawi, se desdijo de sus declaraciones inmediatamente posteriores a la revolución en las que había asegurado “haber recibido órdenes de disparar contra los manifestantes”.

Desde el primer día, el juicio ha estado muy politizado, y con la decisiva segunda ronda de las presidenciales a la vuelta de la esquina, es difícil imaginar que los jueces no habrán recibido fuertes presiones. Según los analistas, la absolución de Mubarak, además de desencadenar una nueva ola de protestas, perjudicaría las aspiraciones de Shafiq, considerado el candidato de la Junta, pues convencería a muchos egipcios que existe un plan para restaurar el antiguo régimen.

En cambio, una sentencia parcial de culpabilidad favorecería al ex primer ministro, pues otorgaría credibilidad a su reciente promesa a los jóvenes revolucionarios de que “no hay vuelta atrás”. No obstante, algunos activistas temen que, una vez en el palacio presidencial, Shafiq podría conceder indultos a Mubarak y sus ayudantes. Un tercer escenario, bastante probable, es el aplazamiento del veredicto hasta después de las elecciones. De hecho, este ha sido el desenlace más habitual en el último tramo de algunos de los procesos más sensibles acaecidos tras la revolución.

Mientras los egipcios debatían sobre su culpabilidad y el peso de su legado, Mubarak, de 84 años, ha guardado un escrupuloso silencio. El último faraón apenas ha abierto la boca durante el juicio, prefiriendo a menudo remitir una carta al juez en su turno de alegaciones. No obstante, ello no ha reducido la fijación de los egipcios por un hombre que pasó en cuestión de pocos meses de gobernar el país con puño de hierro a sentir la humillación de verse en la jaula de los acusados.

El periódico Al Watan ha publicado varios relatos de sobre cómo fue su vida primero en el hospital de lujo de Sharm el-Sheikh, y posteriormente en una clínica militar al este de El Cairo. “Estos tipos son tan imcomptentens, que incluso enviarían a la bancarrota un quisco de cigarrilos”, habría dicho el ex “raïs” sobre los trece aspirantes a sucederle en la presidencia del país.

A buen seguro, Mubarak se ha sentido reivindicado con los resultados de la primera vuelta de las elecciones. Y no sólo porque el hombre que señaló como posible delfín obtuvo casi un cuarto de los sufragios, sino porque 15 meses después de la revolución los egipcios deberán escoger entre un posible retorno a su era, y un gobierno de los Hermanos Musulmanes. En las urnas, no habrá una tercera vía. Precisamente, ese fue siempre su mensaje a la comunidad internacional, y a su propio pueblo cuando le pedían democracia. A la espera del veredicto de la Historia sobre su controvertido legado, Mubarak se enfrentará mañana al de su propio pueblo, antes y después del fallo del tribunal.

Artículo publicado en El PAIS el 1-06-2012

2 thoughts on “Una sociedad dividida espera el veredicto del juicio a Mubarak

  1. Pues sí, hoy es un día realmente importante para Egipto, tanto o más que el día de las elecciones, ya que según se decante la balanza en el veredicto del Jurado, puede condicionar completamente la segunda vuelta de las elecciones.

  2. Me inclino a pensar, después de leer el artículo que el fallo será una sentencia parcial de culpabilidad, aunque quizá no sea lo que se merezca. Falta poco para saber el resultado. Hoy los egipcios estarán pendientes de la radio y mañana el resto del mundo sabremos el veredicto final.

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