Tensa espera en Egipto tras unas presidenciables sin incidentes

Las primeras elecciones presidenciales ibres en la historia de Egipto transcurrieron durante los dos últimos días con normalidad y sin incidentes graves. Las largas colas de centenares de ciudadanos frente a los colegios electorales, a menudo teniendo que soportar un sol de justicia, fueron la tónica dominante en la mayoría de las 27 provincias del país. Al cierre de esta edición, se iniciaba un recuento que se prevé muy reñido. Si bien se esperan filtraciones, los resultados oficiales podrían no conocerse hasta el domingo, por lo que el país se encuentra sumido en una tensa espera.

Al salir de las urnas, la mayoría de electores expresaban su satisfacción por un hito que consideraban histórico. “Esta es la primera vez que he votado en mi vida. Antes era una pérdida de tiempo. Estoy muy contento”, confesaba un anciano, tocado con un tradicional gorro blanco, al salir de la escuela Talat Harb, en el centro de El Cairo. Al igual que millones de sus compatriotas, su dedo índice estaba hoy manchado de tinta azul, una medida para evitar el fraude.

Durante las últimas horas, el país se ha visto invadido por una verdadera fiebre electoral. Y no sólo por los carteles de los candidatos, omnipresentes en todas las calles y carreteras del país. En el metro, los cafés, o los ascensores, todas las conversaciones giraban en torno a un sólo tema: las elecciones, y sus protagonistas. Según las previsiones de los expertos, la participación electoral se podría situar alrededor del 60%, superando la registrada en los comicios parlamentarios del pasado noviembre.

“Yo he votado por Hamdin Sabahi, pero mi madre por Abulfutú, y mi padre por Ahmed Shafiq. En la familia tenemos de todo”, contaba Fuad Sawi, un joven contable que se protegía del Sol con una gorra y unas enormes gafas. La familia Sawi no es una excepción, pues las redes sociales recogían múltiples casos de este tipo. Ante la falta de un debate profundo sobre los programas, se ha impuesto la política de la identidad. Por tanto, los resultados reflejarán las más profundas divisiones de la sociedad egipcia, que son de tipo generacional, pero también ideológico e identitario, con el islamismo como uno de los principales ejes de conflicto.

Ya antes de que cerrarán las urnas, se iniciaron las cábalas entre periodistas, expertos, y los propios equipos de campaña. Durante el día, circularon informaciones sobre encuestas a pie de urna. No obstante, su fiabilidad era más bien dudosa. Ahora bien, existía un cierto consenso a la hora de establecer tendencias. Las candidaturas de Amr Musa, un veterano diplomático bien visto en Occidente, y Abdel Moneim Abulfutuh, que lideraban las encuestas hace un mes, se desinflaron.

En cambio, Mohamed Morsi, el candidato de los Hermanos Musulmanes, Ahmed Shafiq, el último primer ministro de Mubarak, y Hamdin Sabahi un histórico opositor, cotizaban al alza. Morsi, un candidato más bien flojo, ha protagonizado una espectacular remontada en las últimas semanas propulsado por la poderosa maquinaria electoral de la Hermandad. Ayer, de nuevo, demostró que posee hondas raíces en la sociedad egipcia. Morsi era el único candidato que poseía al menos un representante en los 14.000 colegios electorales.

“Hemos movilizado a unos 100.000 voluntarios, distribuidos por todo el país”, presumía a La Nación Wael el-Haddad, uno de los portavoces de la cofradía. El-Haddad se mostró convencido de la formidable capacidad de movilización de la Hermandad, y de la victoria de Morsi. Como prueba, señalaba los votos de los votos de los emigrantes, los únicos resultados reales ya publicados, y que favorecieron a Morsi. No obstante, puesto que la composición sociológica de la diáspora es diferente de la del resto de 90 millones de egipcios, los resultados deben cogerse con alfileres. Lo más probable es que ningún candidato supere el umbral del 50% de los sufragios, y se celebre una segunda vuelta a mediadios de junio.

Si bien los diversos equipos de campaña, en comparación con las legislativas de invierno, han mostrado un mayor respeto a la normativa que prohíbe realizar actividades de propaganda o proselitismo, la Junta Electoral recogía varias infracciones cometidas por seguidores de todos los candidatos. Igualmente, hubieron alegaciones de compra de votos atribuidas a las campañas de Musa, Shafiq, y Mursi.

Unos 14.000 jueces han sido los encargados de velar por la legalidad del proceso electoral, a los que hay que añadir más de 9.000 observadores acreditados por las 53 ONGs autorizadas por las autoridades para monitorear los comicios. La transparencia del proceso, y la aceptación de la derrota por parte de los perdedores será una el principal indicador para medir el éxito de este experimento democrático, última etapa de una atribulada transición que se inicio tras la renuncia de Hosni Mubarak hace 15 meses.

Artículo publicado en La Nación (25-05-2012)

One thought on “Tensa espera en Egipto tras unas presidenciables sin incidentes

  1. Me han sorprendido las cifras que se citan en el artículo. Por un lado el elevado número de población egipcia 90 millones, es una cifra imponente, aunque por la diáspora muchos lo tengan difícil para ejercer su derecho al voto. Por otro lado la ingente cantidad de personas que velarán por la transparencia en las votaciones. Pero ésta última medida me parece muy acertada ya que después de tantos años de opresión, puede haber algún foco i,portante anti o pro revolucionario que quiera fastidiar el proceso electoral justo en los 2 días de la primera vuelta de las elecciones

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