Júbilo y reivindicación en el primer aniversario

Cientos de miles de personas se congregaron ayer de nuevo en la mítica Plaza Tahrir, esta vez para conmemorar el primer aniversario de la Revolución del 25 de enero que derrocó al dictador Hosni Mubarak. A diferencia del año pasado, no todos los manifestantes compartían una misma causa: mientras algunos se limitaban a festejar la efeméride, otros reivindicaban la dimisión inmediata de la Junta Militar.

A primera hora de la mañana, la céntrica plaza ya presentaba un buen aspecto, pues varios miles de activistas allí durmieron la noche del martes a pesar de la inusual lluvia y frío. Tras el rezo del mediodía, varias marchas salidas de los barrios más populares de la ciudad convergieron en un Tahrir abarrotado, como en las grandes ocasiones.

Todos aquellos que pretendían entrar en la plaza, desde cualquiera de sus calles adyacentes, debían traspasar un cordón de civiles que solicitaba documentación y cacheaba. Algunos controles estaban organizado por los Hermanos Musulmanes, otros por los jóvenes revolucionarios, una pugna simbólica que hace presagiar un choque de legitimidades entre Tahrir y la mayoría en el Parlamento en este nuevo tiempo político.

“Nuestra misión es garantizar la seguridad de la plaza, que no entren elementos que puedan quebrar el orden”, explica a Público Amr Fathy, un químico de 32 años que coordina el control cercano a la mezquita de Omar Makram. “Hoy es un día para celebrar los logros de la Revolución”, añade Fathy, que apuesta por ir consiguiendo los objetivos de la revuelta del año anterior “paso a paso”, y a través del flamante Parlamento, que controla su partido, la marca electoral de los Hermanos Musulmanes.

Un grupo de muchachos pasa al lado de la mezquita coreando un lema que resuena en la plaza: “Que caiga, que caiga el gobierno militar!”. Algunos llevan caretas de los “mártires de la Revolución”. La más popular es la de Emad Effat, un clérigo de la Universidad Islámica de Al Azhar. “Nosotros no queremos un gobierno militar, pero creemos que es mejor respetar los plazos de la transición pactados. Los militares dejarán el poder en julio”, puntualiza Fathy. Es decir, las diferencias entre islamistas y jóvenes revolucionarios no son respecto a la dirección de la transición, sino sólo su ritmo.

Bassem Janoubie, un ingeniero informático de 35 años que se declara “laico”, es más impaciente que los islamistas: “No cejaremos en nuestro empeño hasta forzar la marcha de la Junta”. A pesar de que es un activista bien conectado, como siempre, llegó solo a Tahrir en una concurrida marcha que salió del barrio de Giza. “No quiero estar en las manifestaciones al lado de mis amigos. Tengo miedo de verlos ser atacados e incluso morir, y no poder conservar la frialdad necesaria para reaccionar de la forma más adecuada”.

Los temores de Janoubie eran esta vez infundados. Ayer no había ni rastro de la policía o el ejército en la Plaza, y los conductores de la veintena de ambulancias estacionados a su alrededor se distraían conversando o leyendo el periódico. Nada que ver con la batalla campal de hace exactamente un año.

En el corazón de Tahrir se levantan decenas de tiendas de campaña, como las que el ejército quemó el mes pasado en la última ronda de disturbios. Según sus ocupantes, permanecerán en la plaza indefinidamente, hasta que se cumplan sus demandas. Volverá a desalojarlos brutalmente la policía en los próximos días, desencadenando quizás la última ola revolucionaria?

Artículo publicado en Público (26-01-12)

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s